DE RAÍCES Y HORIZONTES

Mañanitas de abril

Hace días una amiga me preguntó por qué no he escrito sobre “las mañanitas de abril”. Me contó sobre esta antigua tradición. En la transición del cambio de clima lagunero, abril tenía (tiene) por lo general las mañanas frescas, mismas que salían a disfrutar.


Era un pasatiempo eminentemente familiar originado en la década de los veinte. La señora Esther Hernández de Quintana me hizo favor de compartir sus recuerdos: “Cuando era niña, hace 86 años, mi mamá me llevaba a disfrutar “las mañanitas de abril” en unas tartanas, unos carromatos jalados por caballos o mulas. Cobraban dos centavos por persona, salían desde La Alianza rumbo a la alameda o al bosque de la ciudad. Íbamos tempranísimo y después de desayunar, caminar y jugar, dormíamos una siesta y después, a la escuela.”


Mi amiga Carmen “La Camella” Espinoza me contó que sus papás la despertaban a ella y a sus hermanos a las cinco y media o seis de la mañana. Iban a las plazas, al Bosque Venustiano Carranza o a la Alameda Zaragoza. Era como un día de campo tempranero, llevaban manteles, café, leche o chocolate. También comían condoches, según me explicó es una combinación de gorditas y tamales, rellenos de diferentes guisos.


Convivían en familia, y todos hacían nuevas amistades. Caminaban, platicaban con gente de su edad, jugaban o hacían ejercicio. Carmen recordó que sus papás les explicaban que el clima fresco ayudaba a curar males respiratorios y digestivos, además templaba el cuerpo para contrarrestar el calor del resto del día. Dice que cerca de las ocho de la mañana les daban un jugo de frutas naturales, se regresaban a su casa para luego irse a la escuela, o al trabajo.  


Estos paseos eran un elemento más para reforzar la convivencia familiar, estimular el ejercicio y alejar el ocio de niños y jóvenes. Hace dos años, ciudad Lerdo realizó un esfuerzo por recuperar esta práctica. Hoy, lejos de seguir con nuestras tradiciones, no hemos implementado nuevos modelos como “las mañanitas de abril”, para alejarnos de esta sociedad sedentaria, individualista y con poca convivencia familiar.


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