DE RAÍCES Y HORIZONTES

Flojera ajena

Cuando la muerte acecha, es común escuchar que debemos prepararnos para ello, que necesitamos tomarlo con calma y ser fuertes. Ver el proceso de una enfermedad y el deterioro de un ser vivo, puede causar tristeza.

Hablaré en primera persona, porque puede parecer extraño, pero no puedo evitar ponerme triste cuando se desperdicia el agua, o cuando alguien maltrata algún perro u otro animal. Lo mismo me pasó cuando empecé a ver las palmas de Torreón.

Muchas de ellas se empezaron a poner amarillas, sus hojas se secaron poco a poco, mientras se carcomían por dentro, hasta morir de pie. Esos esqueletos mudos, me miraban mientras pasaba por las calles de la colonia Torreón Jardín. Me esperaban, y sentía su mirada, como los retratos del ex convento de Santo Domingo de Zacatecas.

Su mirada me seguía hacia donde me moviera, sin importar el ángulo, sus ojos estaban sobre mí. Dejé de ver los cadáveres una semana y el sábado anterior, mientras transitaba por la calle Mayrán, vi algunos troncos y cráteres de las extintas palmas. Me parecieron demasiados, me costó trabajo dimensionarlos. Transité más lento, hasta la calle Tejocotes, mientras me comía una nieve de Chepo.

No pude resistir la tentación y di una vuelta en “u”. Empecé a contar a las difuntas solo del camellón. De la calle Tejocotes a la J. María del Bosque son once cuadras. En ese tramo, sumé cincuenta y dos muertas, casi cinco palmas por cuadra. Dudé si conté bien.

Me regresé tres veces, mientras crecía mi asombro y desaparecía mi nieve.Lamenté muchísimo saber contar, ver los vestigios de las palmas, y el inicio de futuros decesos. La muerte de cientos de su especie es un monumento al absurdo. Ellas se contaminaron por la palma cocotera que trajeron a nuestra tierra, también por cientos.

La especie ajena a la vocación de la tierra infectó a nuestras palmas. La naturaleza nos manda señales que no queremos ver: heladas que matan a flora de otros climas, gasto excesivo del agua en una zona donde se escasea, así como nuevos espacios habitacionales y comerciales con pocas áreas verdes. ¿Qué más falta? 


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