DE RAÍCES Y HORIZONTES

Escuchar vs oír

La vorágine de nuestros días, invadidos entre muchas cosas por las redes sociales, nos ha orillado a restarle importancia a situaciones sencillas de gran importancia a la vez.

Me referiré a sentirnos escuchados. No sé si te ha pasado, que buscas el refugio de algún amigo para compartirle alguna situación, cualquiera que esta sea, de gozo o de inquietud y sientes que se interpone algo entre ustedes: el celular.

Justo cuando empiezas a contarle, un sonido breve indica que su teléfono tiene un mensaje. Ve la pantalla y contesta. 

Retomas la conversación y le entra una llamada. Te ofrece una disculpa y dice que sí debe contestar.

Al terminar, mira de nuevo la pantalla y sonríe, hace un comentario para sí  mismo y envía un mensaje. Empiezas a mirar alrededor, ves el techo, los zapatos de los que pasan a tu lado, los platillos de tus vecinos. Tu amigo sigue atento del teléfono. 

Quizá seas el del teléfono o el que necesita un par de oídos. Si eres éste último resulta una situación incómoda. Hace algunos años, formé parte de una dinámica relacionada con el tema. Pedían a unas personas que dejaran el salón, ellas debían contarle a un compañero una situación muy personal.

El colega debía a propósito interrumpirlo constantemente. Al final, el que quería expresar su sentir se sentía frustrado, enojado, con poco valor, e indignado por lo lograr la atención de su escucha. 

Desde entonces, procuro ofrecer mis dos oídos cuando converso con alguien, dejo el celular, con la certeza que no se caerá el mundo sino lo atiendo por unos minutos. Pero, debo confesar que no recibo la misma atención en algunas ocasiones.

Esa es la diferencia entre escuchar y oír. Tenemos capacidad de oír cientos de sonidos, conversaciones, anuncios y mensajes. Podemos oír 450 palabras por minuto, casi cinco veces más de las que podemos emitir. Escuchamos cuando fijamos nuestra atención en lo que nos dicen, mientras el pensamiento y el habla nos permiten estructurar, analizar, buscar significados y reflexionar sobre lo que diremos.

A ti, ¿te agrada que te escuchen o te oigan? 


biznagaas@hotmail.com