DE RAÍCES Y HORIZONTES

Chihuapug

Es fácil tomarle cariño a nuestras mascotas, en particular a los perros. Son seres que llenan nuestro espacio de elementos positivos. Se convierten en parte de la familia y cuando nos faltan, sentimos la pérdida. En mi casa hay dos hermosos pugs que se aman desde hace 14 años, Oliver y Britney y hasta hace poco, una chihuapug (o puguahueña). Es decir, una pug cruzada con chihuahueña, una especie única y hermosa, con rasgos de ambas razas. La chihuapug llamada Clóe, se convirtió en poco tiempo en la niña de sus ojos de mi hija Jimena. La cuidó como oro en paño. Antes de salir de vacaciones, ella le pidió a una persona de su confianza que se hiciera cargo de su cachorrita. Para nuestra desgracia, la Cloé se perdió y nos enteramos días después. Pusimos su foto en las redes sociales, le pedimos a nuestros amigos que hicieran lo mismo, pegamos anuncios en Lerdo, donde se perdió y hasta salió en la televisión. Nos llevaron algunas perras parecidas, pero ninguna era la nuestra. La solidaridad de nuestros amigos y familiares fue muy cálida. Nos preguntaban más datos y reenviaron la información. Incluso, algunos amigos que no estaban en el país, nos apoyaron también. Me llamó la atención el interés especial  de quienes en su casa tienen perros. Cuando es así, tu perspectiva es diferente, pues entiendes lo mucho que se quiere a los seres más fieles del planeta. En la búsqueda de la Clóe, descubrí la sensibilidad que adquieres con la compañía de un can. Es fácil acercarte a alguien que pasea con su perro o que tiene uno en su casa, conversas de manera fluida. Si tenemos uno o varios, nos sentimos acompañados, disminuye nuestra ansiedad y combate la depresión cuando nos reímos de sus travesuras. Además, aumentamos el bienestar y la vitalidad. Si acariciamos su pelaje, nos relaja y nos unimos más a él. Son amorosos y nos alertan si hay peligro. Ojalá quienes estén ahora con Clóe gocen de todos estas bendiciones y ella esté bien. Es difícil no quererla si además de linda es inquieta, lista, traviesa, encantadora y cariñosa. (La esperanza sigue). 


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