Articulista invitada

Primero, la primera infancia

Llamado que más de 300 organizaciones hacen a los candidatos a la Presidencia para privilegiar la atención a los niños menores de seis años en su próximo gobierno.

Los niños y niñas menores de cinco años que hoy viven en México serán adultos en un abrir y cerrar de ojos. La crianza que reciban determinará su futuro y el porvenir de nuestro país. Cualquier candidato que aspire a construir un futuro de prosperidad debe poner las políticas para la infancia en el centro de su agenda y en la cima de sus prioridades.

Destinar recursos públicos para garantizar los derechos de niñas y niños no es caridad, es una obligación. Privilegiar a la primera infancia no es una ocurrencia, es la decisión más inteligente que puede tomar el próximo presidente(a). Cada peso que se destine a programas de calidad dirigidos a los primeros años de vida tendrá altísimas tasas de retorno.

Por el contrario, si esta preferencia no ocurre y estas inversiones no se realizan, las enormes cantidades que destina el gobierno para mejorar la educación no darán los réditos esperados y se seguirán gastando millones de pesos en atender las consecuencias de la obesidad, la delincuencia y la baja competitividad del mundo adulto.

Hay mucha evidencia que sostiene esta afirmación. En un estudio llevado a cabo en Jamaica, se demostró que los niños que durante los dos primeros años se beneficiaron de una intervención dirigida a sus padres se convirtieron en adultos que recibían salarios 25 por ciento más altos que sus contrapartes, y fueron menos propensos a actividades delictivas. México ha logrado avances importantes en diversos ámbitos del bienestar de la infancia. No obstante, aún tiene grandísimos retos que enfrentar y brechas significativas que cerrar.

La desnutrición crónica y la anemia han disminuido, pero aún son altas para un país de renta media-alta. La vacunación había alcanzado altas coberturas, pero ésta ha disminuido de manera alarmante durante los últimos años. La lactancia ha mejorado, pero siete de cada 10 bebés menores de seis meses no son alimentados exclusivamente con leche materna. Casi 14 de cada 100 niños/as menores de un año no cuentan con acta de nacimiento.  Entre 2010 y 2016 desaparecieron 3 mil 591 menores de cinco años. Casi dos millones de niños y niñas están en riesgo de no alcanzar su pleno potencial y más de 7 millones sufren agresión física o psicológica.  Esto es inaceptable.

En julio de este año se llevarán a cabo elecciones federales en México y el próximo presidente, ya sea Margarita Zavala, José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Anaya, puede implementar acciones y políticas que favorezcan el desarrollo de la primera infancia y al mismo tiempo empezar a resolver los problemas derivados de un mal comienzo en la vida. Esto es lo que pide la sociedad mexicana, prueba de ello es el Pacto por la Primera Infancia, iniciativa de más de 300 instituciones en la que nos hemos reunido para exigir a los candidatos que se comprometan a garantizar los derechos de las niñas y niños menores de seis años en México. Si queremos cambiar el país, hay que empezar por lo primero.

*Directora de Incidencia, Un Kilo de Ayuda