Desde Sandua

Poesía emocional

La sociedad actual rechaza el inmenso aporte cultural, la variedad de caracteres y la diversidad de opiniones que representan los poetas, porque un poeta hoy carece de relevancia cívica, según sostiene Antonio Enrique, autor de Antología emocional de poetas andaluces, publicado en El Toro Celeste de la Fundación Unicaja.

 Como todo poeta auténtico está en la búsqueda del poema definitivo, vibra en sus escritos el silencio ante la aterradora página en blanco. No hay una frustración generalizada, porque el auténtico vate no debe estar ávido de reconocimiento, sino que asume su soledad radical y sabe que el silencio es el estado en que se forjan las obras de pensamiento y arte. Al parecer, el poeta ya no pinta nada en ningún sitio. Los medios de comunicación se ocupan de ellos cuando reciben un premio o cuando muere alguno muy reconocido. Ya no es noticia la publicación de un libro por sí mismo.

Este volumen de 350 páginas es un milagro que reúne a 70 poetas andaluces. A cada escritor se le pidió su poema más emblemático, más emotivo, así como un comentario sobre el mismo. Y así reunió a setenta. Todos vivos menos uno, que murió cuando ya había entregado el poema. Se trata de Rafael de Cózar, que se le incendió la biblioteca, intentó salvarla y las llamas lo abrasaron hasta consumirlo. Los demás están ahí, vivos aún. El abanico de poetas antologados va desde los nacidos en los años 20 del pasado siglo hasta 1973. Entre ellos figuran Pablo García Baena, Rafael Guillén, Carlos Álvarez, Pedro Rodríguez Pacheco, Manuel Jurado, Antonio Hernández, Antonio Carvajal, Carlos Clementson, Juana Castro, Rosa Romojaro, José Lupiáñez, Concha García, Alejandro López, Francisco Morales y Raquel Lanseros, entre otros.Es muy curioso e interesante leer la defensa que de sus textos hacen los poetas. Para unos es trascendente, para otros, menos, y los hay que los defienden como si se jugaran su propia vida. La pasión emocional está servida y es la primera vez que se hace una antología de estas características.

 Todo ello forma parte del milagro entre la memoria y la emoción, pues ésta, según el antólogo, es el buril de la memoria, la que la talla, conforma y retiene en el recuerdo. En definitiva, esta antología es un fenómeno único que muestra la autenticidad de la poesía contemporánea. Además de Antonio Enrique, el poeta-editor culpable de este bello volumen es Rafael Ballesteros, una persona exquisita y cabal que sabe de la grandeza del mundo lírico tan necesario en la sociedad actual, ese universo global y peligroso que nos ha tocado vivir.

arodriguezj15@gmail.com