Desde Sandua

Norman Foster o la arquitectura y el urbanismo del cambio

El mundo actual avanza a pasos agigantados. Los cocineros ocupan docenas de páginas en las secciones de Cultura y Ocio de periódicos y revistas y los arquitectos famosos se convierten en gurús de un futuro sin limitaciones, siempre que los políticos corruptos o excéntricos no acaben antes con este mundo. Por eso cuando el arquitecto británico de 82 años Norman Foster augura que desaparecerán los coches no estamos seguros si lo harán porque la Humanidad evolucionará muchísimo o porque una guerra mundial acabará con el petróleo, la gasolina y por ende con la fabricación de vehículos, sencillamente porque no habrá conductores. Norman Foster es el famoso arquitecto que se casó con la psicóloga y presentadora de TV Elena Ochoa y desde entonces el pueblo llano español, ajeno a la Arquitectura, comenzó a conocerlo. Foster es el autor del huevito londinense, la Torre 30 St Mary Axe, que ocupa la Swiss Re, o el autor de Torre del Commerzbank, el rascacielos ubicado en Fráncfort, o el del Metropolitan Building en Varsovia o el de la Torre Caja Madrid, entre docenas de edificios más. Hay que tener en cuenta que este arquitecto galardonado con el Premio Pritzker y con el Príncipe de Asturias, entre otros, es una máquina de hacer edificios emblemáticos e industriales, que emplea en sus diversos estudios en el mundo a más de 1200 personas, muchos de ellos arquitectos como él. Foster fue uno de los que pusieron en marcha el estilo High-tech, de alta tecnología, que se desarrolló en los años setenta, como la sede central de HSBC de Hong Kong, arquitectura que mostraba cierta rebeldía, aunque más tarde, las líneas de sus edificios se suavizaron. Pues bien, al parecer, en un futuro no muy lejano, el automóvil, tal y como lo conocemos, desaparecerá como lo hicieron los dinosaurios: llegarán los coches robotizados, a los que los pasajeros podrán subirse y bajarse alternativamente desde la calle. “Esto era la ciencia ficción de mi juventud”, ha dicho el arquitecto. Sostiene que en ese futuro que él imagina las ciudades serán más amigables con los peatones, más verdes y sostenibles y el coche dejará de ser el centro del desarrollo urbano. Para él, la introducción de la inteligencia artificial retirará un gran porcentaje de los errores humanos, la fuente de muchos de los problemas que suceden diariamente, y los electrodomésticos y aparatos que consumen energía se integrarán dentro de la casa para aprovechar la energía verde.

También sostiene el gurú que el futuro será de las baterías. Recuerda que EEUU y China son las principales fuentes de inversión en este modelo de energía. “Esto no es solo el futuro, sino una señal de cómo el futuro ya está siendo implementado”, dice el arquitecto.

También augura que las ciudades se unirán en megalópolis. Para 2050, el 75% de las personas vivirán en las urbes, y de éstas, desafortunadamente, uno de cada tres vivirán en asentamientos sin agua ni electricidad. Él sigue con la idea de una arquitectura sostenible y con una estructura mental de cambio permanente.

arodriguezj15@gmail.com