Articulista invitado

Compromiso, defender la vida silvestre

No somos los más grandes o fuertes, pero sí los más poderosos que han caminado sobre la Tierra. Si bien tenemos el poder de destruir, también el de proteger, esto incluye el papel de cuidar a otros seres vivos que comparten nuestro ecosistema.

Como especie, los seres humanos tenemos la responsabilidad especial de ser defensores de nuestro medio ambiente. No somos las criaturas más grandes o más fuertes, pero con certeza somos los más poderosos que han caminado sobre la Tierra. Si bien tenemos el poder de destruir, también tenemos el de proteger, esto incluye el papel fundamental de cuidar a otros seres vivos que comparten nuestro ecosistema.

La vida silvestre está amenazada por la actividad humana, ya sea por la deforestación, la contaminación o el tráfico ilícito, y tenemos la responsabilidad de responder. Hoy, al conmemorar el primer Día Mundial de la Vida Silvestre, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre las acciones que hemos tomado para proteger a las especies vulnerables, así como para comprometernos a trabajar más arduamente para mantener la biodiversidad del mundo.

En la reciente Cumbre de los Líderes de América del Norte, los presidentes Peña Nieto y Obama y el primer ministro Harper destacaron la importancia de la conservación de la vida silvestre cuando comprometieron a nuestros tres países a proteger la mariposa monarca. Este hermoso símbolo de América del Norte está amenazado por varios frentes, y el compromiso de alto nivel de nuestros líderes enfatiza la importancia que le damos a proteger la vida silvestre de todo tipo.

ALIANZA SÓLIDA

Estados Unidos y México ya tienen una alianza sólida para la protección de la vida silvestre. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos invierte más de tres millones de dólares cada año en México para proteger la vida silvestre.

Por casi 20 años, esa dependencia ha coordinado el Comité Trilateral para la Conservación y Manejo de la Vida Silvestre y los Ecosistemas, fomentando una perspectiva integral para la conservación cooperativa y el uso sostenible de los recursos biológicos en Canadá, México y EU.

Solo en 2013 gastó 3 millones 265 mil dólares para apoyar proyectos que preservan hábitats esenciales y humedales de especies como aves migratorias y tortugas marinas, en proporcionar capacitación a guardabosques y a comunidades locales y en identificar nuevas soluciones a problemas complejos para la conservación.

Desde los jaguares hasta las abejas, estos proyectos están ayudando a garantizar la supervivencia de las especies endémicas de México, así como de las que comparte con EU.

Otro ejemplo de nuestra estrecha cooperación es el trabajo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su sigla en inglés) con sus homólogos en la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para proteger a la vaquita marina, que es la marsopa más pequeña del mundo.

El Mar de Cortés es el único hábitat de este mamífero con solo 200 ejemplares sobreviviendo. En coordinación con el Fondo Mundial para la Naturaleza, la NOAA y el Instituto Nacional de Pesca de México, se han introducido nuevos equipos de pesca para reducir la captura incidental de la vaquita, sin dejar de pescar efectivamente el camarón.

A través de mejorar las prácticas para el manejo de la tierra, del entrenamiento enfocado en la promoción del turismo ambiental y del desarrollo de nuevas tecnologías, Estados Unidos y México están trabajando para hacer la conservación práctica, sostenible y económicamente factible.

TRÁFICO DE ANIMALES

Además de la protección del hábitat, la defensa de la vida silvestre requiere que atendamos el tráfico de especies amenazadas que, al igual que otras formas de comercio ilícito, socava la seguridad entre las naciones.

Redes de criminales bien armadas, bien equipadas y bien organizadas, y funcionarios corruptos explotan las fronteras porosas y las instituciones débiles para comerciar con la captura furtiva de vida silvestre.

La alta demanda de productos de vida silvestre aunada con medidas preventivas inadecuadas e instituciones débiles ha provocado una explosión del comercio ilícito de vida silvestre en los últimos años.

En febrero, el presidente Obama anunció una estrategia nacional para combatir el tráfico de vida silvestre. Ese delito, en las formas más conocidas, afecta a especies carismáticas como el rinoceronte y el elefante; sin embargo, criaturas menos icónicas como los pepinos de mar, que se encuentran en las costas del Golfo de México, también requieren de nuestra protección.

La Policía Federal de México, con inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, ha asegurado recientemente importantes cargamentos de pepino de mar capturado ilegalmente. Estas acciones demuestran el compromiso de las autoridades para combatir el tráfico de vida silvestre.

Sé que las autoridades mexicanas trabajan arduamente para proteger toda la gama de especies que hacen que este país tenga los más diversos ecosistemas del planeta, y el gobierno de Estados Unidos está listo para apoyar.

Pero es vital que nuestros ciudadanos y sociedades civiles sigan a la cabeza de estos esfuerzos. Las ONG y las personas son a menudo líderes en estos esfuerzos para proteger la vida silvestre. Necesitamos alianzas publico-privadas y la activa participación de nuestros ciudadanos si queremos tener éxito.

Tenemos ahora un mejor entendimiento que antes sobre nuestra responsabilidad de defender y sostener otras especies y asegurarnos que nuestras acciones no pongan en peligro su supervivencia. México y Estados Unidos deben continuar trabajando colaborativamente para asegurar que las especies silvestres de nuestros dos países reciban la protección que necesitan para prosperar en nuestro entorno común.

Embajador de Estados Unidos