La pantalla del siglo

"Las nubes de María"

Los Alpes suizos no solo atraen al turismo de todo el mundo por sus bellezas naturales y los deportes de verano e invierno. Desde tiempos ancestrales se han caracterizado por ser lugares cargados de magia y leyendas. Los picos con sus enigmáticas nieves eternas, los glaciales, ríos y acantilados guardan peligros y son fuente de leyendas y mitos. Los bruscos cambios de tiempo provocan cada año la muerte de lugareños y alpinistas que se accidentan o son sorprendidos por la niebla, lluvia o nieve. Muchas montañas, ríos y caminos llevan nombres que dan fe del miedo que provoca la naturaleza como la Vía Mala o El puente del diablo (Teufelsbrücke) que el excursionista cruza con cuidado en medio de rocas empinadas y el infernal ruido de un río encajonado.

Los lugareños previenen al turista de un fenómeno metereológico en la región de Maloja con un paso que lleva del Engadin en Suiza a la pequeña ciudad italiana de Chiavenna. Como “serpiente de Maloja” describen la formación de un banco de niebla que se desliza por los valles como el movimiento de una culebra. La repentina niebla obliga al cierre de carreteras y la interrupción de eventos deportivos.  En el filme Clouds of Sils Maria (Las nubes de María) el realizador francés Olivier Assayas utiliza “la serpiente de Maloja” como metáfora para la situación de sus personajes. El silencioso avance de la niebla, la desorientación que causa y el daño que puede provocar son contexto y tema de su filme en el que la protagonista Maria Enders, una famosa actriz de cine y teatro, es seducida por las bellezas naturales de Sils Maria y su lago al igual que lo fueron en su época filósofos, escritores y pintores como Nietzsche, Hesse y Segantini.

Maria Enders (Juliette Binoche) se instala en un chalet de Sils Maria con su asistente Valentine (Kristen Stewart) para memorizar y repasar su papel en una obra de teatro que se presentará en Londres. En las primeras secuencias del filme conocemos a Maria en su papel de diva que viaja en tren a Zürich para participar en la entrega de un importante premio a un amigo dramaturgo con quien trabajó al inicio de su carrera. A pesar de la profunda crisis en la que se encuentra, la actriz sale al escenario perfectamente arreglada y con una amplia sonrisa. Después la trama se desplaza a los Alpes y Maria empieza a construir el personaje que le toca interpretar en la obra de teatro. Es la obra de su amigo dramaturgo en la que actuó veinte año atrás, un drama cargado de atracción y lucha de poder entre dos mujeres. El proceso de memorización y construcción del personaje es doloroso para Maria por varias razones: Mientras que hace veinte años interpretó a una joven ahora le toca el papel de una mujer madura. Con la edad su perspectiva acerca de la relación entre los personajes ha cambiado y en Maria empiezan a fundirse los límites entre su persona y el personaje. Además, en su proceso de apropiación de la obra empiezan a interferir la presencia y las opiniones de su asistente Val. Parecería que la historia ficcionada del texto dramático se repetiría en la realidad entre Maria y su joven asistente. Pero no, el filme sugiere que la realidad es mucho más compleja que una obra de teatro. Las relaciones humanas son ambiguas y a veces perfectamente contradictorias. Entre atracción y rechazo, ternura y brutalidad, entendimiento y confrontación la relación de las dos mujeres se vuelve cada vez más tensa y envenena la intimidad.

Assayas arma la trama como thriller de suspenso con una fluidez narrativa y una cámara en movimiento. Como realizador experimentado, crítico de cine y conocedor del arte, no sólo le interesan los personajes, sino también los temas actuales ligados a  los medios, el cambio de culturas y la brecha generacional. El enfrentamiento de Maria consigo misma, con su asistente, el mundo del teatro y el cine, la información y las redes sociales, atraviesa todo el filme e involucra tanto al un espectador de edad madura como a un joven.

Oliver Assayas no toma partido ni ofrece recetas para entender las conductas y dilemas de su personajes ni explicar las transformaciones culturales y sociales de nuestra época. A través de una filmografía que atraviesa y mezcla géneros, un estilo elíptico y la cámara en mano comparte con el espectador su mirada sobre las realidades y la cultura visual en un mundo globalizado y describe los efectos sobre las relaciones humanas. Las nubes de María es un filme contemporáneo dirigido a un espectador atento a lo que pasa en su interior y su entorno.

 

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