La pantalla del siglo

El médico y la Edad media como espectáculo

En 1986 se publicó la novela The Physician del escritor estadounidense Noah Gordon, la historia de un joven inglés del siglo XI que huye de la oscura Edad Media europea para estudiar medicina en Persia donde el sabio Ibn Sina (o Avicena) hizo avanzar la ciencia del cuerpo y con ella la medicina de la época. En EUA la novela fue bastante exitosa. Sin embargo, fue en Alemania donde la traducción al alemán batió record y se vendieron seis millones de libros en muy  poco tiempo. Obvio que los productores alemanes de cine y televisión empezaron a soñar con un éxito mundial, compraron los derechos del texto y trataron de armar la producción. Sin embargo, tardaron 25 años en realizar su sueño y, con orgullo, presentaron Der Medicus (El médico) como película de apertura en el festival de Berlín. La reacción de la crítica fue desde medida hasta francamente negativa. Pero no todos los comentarios fueron tan negativos como los de periodistas alemanes que intitularon sus notas con “Hollywood para principiantes” y “ El sueño alemán”. Sin embargo, la mayoría de los cinéfilos que asistieron al estreno, criticaron que entre el guionista Jan Berger, el director Philipp Stölzl y los productores de telenovelas y realities Nico Hofmann y Wolf Bauer habían realizado un pomposo espectáculo de época que traicionaba el tema y el conflicto de la novela. Ahora bien, hay que tomar en cuenta que el cine alemán no la tiene nada fácil con su crítica y ni con la aceptación del público. Le pasa algo parecido a lo que le sucede al cine mexicano en nuestro país: Si los productores tienen mala fama o si el director no goza de la simpatía de los periodistas y el público, la nueva película es recibida con pesimismo y las opiniones serán severas. A un año de su estreno y después de la buena recepción de Der Medicus en el extranjero, los comentarios alemanes son más moderados pero siguen sin llegar al entusiasmo .       

Ahora que el filme llegó a la cartelera mexicana traté de verlo sin los prejuicios creados por las reseñas que había leído. Admito que el filme me atrapó pero también me di cuenta que fue sobre todo por la gran producción, los bellísimos paisajes, el trabajo del camarógrafo y del iluminador, los detalles de la dirección de arte, el vestuario y la grandeza de los escenarios y las escenas de hombres a caballo. El espectáculo visual creado por medio de herramientas digitales es impactante. También impresiona el viaje que empieza en la oscuridad de Londres con sus curanderos ignorantes y desaliñados, transcurre por bellos e iluminados paisajes del desierto para terminar en Ispahán, una colorida ciudad persa con la sabiduría luminosa de una cultura milenaria. En unas breves escenas aparecen los temas centrales del filme: La búsqueda del joven aficionado de medicina Rob Cole (Tom Payne) por conocer el funcionamiento del cuerpo humano, su admiración por la grandeza y diversidad de la tierra y las culturas, su curiosidad insaciable, su dolor por la muerte y pasión por la vida. El personaje de Rob también experimenta la tensión entre el oscurantismo medieval con el pensamiento científico. El estudio y la práctica de la medicina al lado del gran Ibn Sina (Ben Kinsley) obligan al joven a acercarse a otras disciplinas, aprender por memoria el Corán e introducirse en el estudio del derecho. Sin embargo, como filme de viaje y aventuras El médico no se da tiempo para complejizar el desarrollo del joven que “siente la muerte” pero lucha por salvar y conservar la vida. El filme se desliza por su desarrollo y toma de conciencia sin detenerse en las contradicciones o profundizar en los obstáculos. 

El espectáculo visual está acompañado por una banda sonora que refuerza la sensibilidad del espectador por la oscuridad de la Edad media europea, hace crecer su emoción por los grandiosos paisajes y la historia de amor del protagonista con una bella judía. Son quizás las convenciones narrativas y sonoras, las que, aunadas al espectáculo audiovisual, provocan que el espectador salga del cine con un cierto sentimiento de frustración. Quizás no estemos de acuerdo con que El médico sea “Hollywood para principiantes” o “Un sueño alemán”, como escribieron los reseñadores. Con lo que sí podemos estar de acuerdo es que “el cine alemán” no es uno solo, sino una gama de posibilidades y tipos de cine. Vale la pena conocerlos. 

 

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