La pantalla del siglo

“Hay historias para ser contadas en cine”

Con la muerte de Vicente Leñero también La pantalla del siglo XX, es decir el cine, está de luto. Casi una veintena de películas mexicanas llevan el sello del escritor puesto que están basadas en guiones – adaptados y originales – del narrador y periodista. En la entrevista de 2008 con Carlos Puig, publicada en Filias hace cuatro días, Leñero habla de los distintos géneros literarios que cubre su obra y el motivo por el cual decidía abordar un tema y narrar una historia a través de un texto periodístico, una novela, obra de teatro o guión para película. A la pregunta de Puig “¿Porqué saltas al teatro, ya no te dan la novela ni el periodismo o es más un afán de experimentación por gusto de lo que ves en escena? Leñero contestó: (…) “De pronto el tema es el que pide el género, si a uno se le ocurre escribir una historia. Yo escribí una historia sobre el monasterio benedictino de Lemercier, cuando Lemercier había chocado con el Vaticano y cuando yo me enfrenté a ese tema que yo ya había trabajado un poco periodísticamente, yo dije: me gustaría escribir una novela sobre eso. Pero el tema no me pedía una novela, me pedía una obra de teatro, yo pienso que los temas son los que piden el género.” Puig sigue preguntando: ¿Lo piensas en todo lo que has hecho?, es decir novelista, cuentista, guionista, dramaturgo. (…) Leñero: “Sí, yo pienso que hay historias para ser contadas en el cine, que se emparenta mucho con la novela, pero que tiene un lenguaje mucho más de imagen.” (Escritor de escritores, Filias, 4 de diciembre 2014)

Me identifico con los comentarios de Leñero a pesar de que existen voces de expertos de la literatura que le niegan al guión su carácter literario. Curiosamente se le llama “guión literario” al texto escrito que sirve de fundamento narrativo y de guía y “libreto” para los actores y el equipo de producción, mientras que a la secuencia de planos con especificaciones técnicas en cuanto a la imagen, el sonido y la planeación del rodaje, le llamamos “guión técnico”. Y fue justamente el guión de El monasterio de los buitres de Francisco del Villar (1993) que me introdujo a la obra de Leñero. El filme basado en su obra de teatro Pueblo rechazado de 1968 llegó a las salas de cine en medio de la polémica y a pesar de las voces que pedían su prohibición por tratar el caso de un joven que entra al monasterio progresista de Cuernavaca que, bajo el priorato del belga Gregorio Lemercier y apoyado por el obispo Sergio Méndez Arceo, introdujo no solo el trabajo agrícola y la misa en castellano, sino también el psicoanálisis como terapia para el grupo de hombres que viven en el celibato. La polémica y el intento de prohibición se repitieron casi 30 años más tarde con el filme El crimen del padre Amaro dirigido por Carlos Carrera en 2002 y para el cual Leñero adaptó la novela homónima del portugués Eça de Querióz de 1875.

Para Cadena perpetua dirigida por Arturo Ripstein en 1978, Leñero trabajó el guión en colaboración con el realizador y sobre la base de la novela corta Lo de antes de Luis Spota mientras que Mariana, Mariana cuya realización empezó bajo la dirección de Alberto Isaac y, después de su muerte, fue terminada por Jorge Fons, cuenta con un guión de Leñero basado en la novela Las batallas del desierto de José Emilio Pacheco. Para El callejón de los milagros (Jorge Fons, 1993) Leñero formuló el guión a partir de la novela homónima del egipcio Naguib Mahfuz después de una primera versión escrita por Jaime Humberto Hermosillo.

Con las distintas versiones de Los albañiles Leñero mostró su enorme capacidad de asir un tema y una historia a través de varios géneros literarios. A principio de los sesenta publicó la novela, cinco años más tarde la obra de teatro y en 1976 se estrenó el filme con un guión escrito por Leñero y dirigido por Jorge Fons. Por cierto, el relato policiaco acerca del asesinato de un albañil ganó el Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín 1977. No olvidemos además que Leñero también colaboró en el guión de Cuando tejen las arañas de Roberto Gavaldón (1977) y en La ley de Herodes de Luis Estrada (1999) junto a Jaime Sampietro, Fernando de León Rodríguez y el director. También adaptó una novela de George Simenon para La habitación azul de Walter Drohener (2002) y un texto de Álvaro Uribe para el filme El atentado dirigido por Jorge Fons en 2010.   

Vicente Leñero ganó el premio Ariel para los guiones de Mariana, Mariana, El callejón de los milagros y El crimen del padre Amaro. También fue maestro y asesor de un gran número de talleres de guión.

Algunos de sus alumnos me contaron que fue un guía amable y generoso pero que los ponía en aprietos con preguntas precisas acerca del tema, la construcción de personajes, la estructura y el sentido social de sus guiones.

 

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