La pantalla del siglo

De ganadores e historias mexicanas

Me sorprendió el dato que citaron los organizadores del FICG 30 en la conferencia de prensa final: De las 315 películas que se exhibieron durante el festival, 110 filmes, es decir una tercera parte, participaron en alguna de las secciones en competencia. Con enorme gusto pudimos constatar que los ganadores de esta edición mostraran una gran diversidad de temas y estilos y fueron producciones y coproducciones de países como Argentina, Cuba, Chile, Brasil, Colombia y Guatemala. Las ganadoras con las que los espectadores tapatíos nos identificamos plenamente, fueron, desde luego, las películas mexicanas que obtuvieron el premio Mezcal, premio especial del jurado, premio del público, premio Rigo Mora, mejor guión iberoamericano, premio FIPRESCI, premio FEISAL y los premios de la Academia Jalisciense de Cinematografía. En espera de volver a ver los filmes galardoneados y poder profundizar mi primera impresión en una reseña o crítica argumentada, comentaré brevemente tres de los filmes mexicanos premiados durante la clausura del festival.  

Empiezo por la animación Zimbo de Juan José Medina y Rita Basulto quienes han recibido premios en otras ediciones del FICG y han traído a Jalisco varios Arieles por sus cortometrajes de animación. Zimbo narra la historia de un personaje joven que reconoce las ataduras que no lo dejan crecer, madurar y realizar sus sueños. Mientras que la voz en off de un narrador da el nivel literario del cuento al describir el proceso por el que pasa el personaje, la imagen muestra su rostro y cuerpo tallado en madera y las cuerdas de marioneta que limitan sus movimientos. La escenografía “ de cuento” está llena de poesía y la textura de la madera tallada recuerda los juguetes de nuestros abuelos. El homenaje al teatro de marionetas con su atracción poética y mágica define el impacto y la calidad estética del cortometraje de animación.

El largometraje de ficción La delgada línea amarilla de Celso García fue uno de los grandes ganadores del festival. El filme cosechó el premio a mejor guión iberoamericano, el premio especial del jurado y el premio del público. La delgada línea amarilla narra la historia de cinco hombres de distintas edades que coinciden en el encargo de trazar la línea divisoria entre los dos carriles de una carretera solitaria.

A lo largo de más de 200 kilómetros el maestro de obras Antonio (Damián Alcázar) y sus cuatro ayudantes no sólo tienen que cumplir con el encargo por el que se les paga, sino que tienen que conocerse y coordinarse: una tarea nada fácil si se toma en cuenta las distintas edades, condiciones, experiencias de vida y trabajo. Con el paso de los días y los kilómetros trazados brotan problemas y competencias, salen a la luz frustraciones de trabajo y cargas emocionales. A través de un road movie ligado al trabajo, el filme muestra encuentros, diálogos, pleitos en una región apartada de un país en el que escasea el trabajo, se pagan salarios miserables y tanto viejos como jóvenes no encuentran espacios para su desarrollo y la realización de una vida digna. Las montañas de coches destartalados de un deshuesadero al inicio del filme dan la pauta para el tema que aborda. “Al deshuesadero los coches vienen a morir”, comenta el viejo Antonio con amargura. Pero ni siquiera en el panteón de coches puede conservar su trabajo de vigilante. Resulta más barato traer un perro Rottweiler para que cumpla con la misma función.

También la ganadora del premio Mezcal 600 millas de Gabriel Ripstein centra la historia y la observación social y política en el México contemporáneo. Como espacio escoge la franja fronteriza entre México y Estados Unidos. La facilidad de comprar armas al norte de la frontera lleva a dos jóvenes, un estadounidense y un mexicano (Krystian Ferrer), a asociarse en el negocio del tráfico de armas. En una de las compras interviene un agente norteamericano (Tim Roth) quien provoca un enfrentamiento y cruce de frontera. De manera inteligente, el filme “empaca” problemas político-sociales y el tema del crimen y la violencia en ambas partes de la frontera, en un drama humano con giros argumentales y suspenso.

El estreno mexicano de 600 millas está previsto para septiembre del 2015. Puesto que La delgada línea amarilla se estrenó a nivel mundial en el Festival de Guadalajara, la película seguramente saldrá a otros festivales antes de aterrizar en nuestras salas de cine. Ojalá sea pronto y que también pronto los tapatíos tengamos la oportunidad de volver a ver el cortometraje de animación Zimbo y el documental Suspendido en el aire de Natalia Bruschtein, ganador del premio especial del jurado. 

 

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