La pantalla del siglo

Dunquerke

La noticia de que Christopher Nolan estaba realizando una película sobre la segunda guerra mundial sorprendió a los cinéfilos que admiraron su filme Amnesia (Memento, 2000), siguieron su carrera a través de los distintos Batman y los filmes de suspenso y ciencia ficción El origen (Inception, 2010) e Interestelar (Interstellar, 2014). Ahora que Dunkerque (Dunkirk) se estrenó con éxito en muchos países entendemos porqué el realizador inglés se interesó por el momento histórico y la evacuación de 1940 que le permitieron volver a abordar el tema de la lucha por la sobrevivencia. “Dunkerque no es una película de guerra. Es una historia de sobrevivencia. Es la película más humana que he realizado”, comentó el director en una entrevista previa al estreno. 

A finales de mayo de 1940 cerca de 400 000 soldados aliados entre británicos, franceses y belgas se apiñaron alrededor de la ciudad portuaria del norte de Francia Dunkerque. Los tanques alemanes estaban a pocos kilómetros de la ciudad cuando llegó la sorpresiva orden de Hitler de no avanzar. Los aliados aprovecharon la “tregua” para montar la Operación Dínamo, una evacuación en masa a través del canal hacia suelo británico. Hasta el 4 de junio, día en que los alemanes invadieron Dunkerque, se salvaron unos 330 000 soldados, sin embargo también hubo un gran número de muertos y el ejército británico perdió gran parte de su armamento.

El filme Dunkerque no pierde tiempo en recordarnos el contexto ni los sucesos bélicos. Desde la primera escena somos testigos de la situación al seguir a un grupo de jóvenes soldados que caminan por la ciudad en busca de agua para beber y colillas de cigarros para fumar. Mientras del cielo caen volantes alemanes que urgen a los aliados a capitular, se escuchan las primeras ráfagas de ametralladoras. Un joven soldado corre hacia la playa dónde la evacuación está en curso y largas filas de soldados y heridos esperan su turno para abordar los buques, barcos pesqueros y veleros que vienen en camino.      

El resto del filme se concentra en el desarrollo de la evacuación. Lo hace a través de tres perspectivas que construyen un complejo montaje entre escenas que suceden en tierra (a lo largo de una semana), la travesía de un barco por el canal (que dura un día) y una operación de apoyo por aire con aviones de combate (que dura una hora). La decisión del tiempo/espacio para cada perspectiva no es, desde luego, fortuita ya que el filme se concentra por completo en las percepciones y experiencias de personajes que viven situaciones de peligro, miedo y desesperación “al límite”.

El entramado de las tres perspectivas narrativas construye un relato fílmico puramente visual y cargado de suspenso. No hay tiempo ni para diálogos ni discursos sobre la guerra, la ética o la moral. El enemigo no se ve, sin embargo, su presencia es continua y amenazadora; sobre todo a través de la banda sonora que, más que fondo musical, construye peligro, caos y desesperación a través del incesante golpeteo, ruidos y voces estruendosas. Dunkerque es un filme potente que, más que un filme “de” o “sobre” la guerra atrapa al espectador con emociones fuertes y admiración por la resistencia humana. Las últimas escenas están quizás sobrecargadas de espíritu heroico y banderas británicas. Sorprendente para un filme que narra una derrota, “un desastre militar colosal” según Winston Churchill.

annemariemeier@hotmail.com