La pantalla del siglo

"El capital humano"

¿Cuánto vale una vida humana? ¿Qué haría si mi hijo cometiera por accidente un asesinato? ¿De qué seríamos capaces para salvar nuestro negocio de la bancarrota? La película El capital humano (Il capitale umano) de Paolo Virzì no contesta a estas complejas preguntas, pero lo que sí muestra son condiciones socio- políticas, complicidades entre clanes y empresas de poder que resultan en conductas individuales, familiares y de clase ejemplares para una sociedad y un país en crisis. Paolo Virzì sitúa su filme basado en una novela de Stephen Amidon, en el norte de Italia, región donde se concentra una parte importante del poder industrial y financiero del país.

La historia se desarrolla a partir de una accidente de tránsito que se narra en una espléndida escena al inicio del filme: Un ciclista que sale del trabajo y pedalea camino a casa es atropellado por una lujosa camioneta. Después del prólogo siguen tres capítulos que describen, desde distintos puntos de vista, el entorno del suceso y los resultados graves del accidente para dos familias: La familia Ossola, cuyo padre, un agente inmobiliario, está al borde de la quiebra, y la familia Bernaschi que vive en la opulencia gracias a la empresa financiera del padre que especula con capitales ajenos a los que paga intereses estratosféricos. La relación entre las dos familias resulta del noviazgo entre Serena Ossola y Massimilano Bernaschi y el tercer “jugador” que interviene de manera decisiva en el drama familiar y social es la compañía de seguros que debe cubrir la indemnización por la muerte del ciclista. Por cierto, las empresas aseguradoras sí saben calcular el valor de una vida humana, ya que el factor “capital humano” corresponde al monto de una indemnización por una muerte por accidente, para la que se calculan la edad, las circunstancias y posibilidades salariales de la vida real del accidentado.

En el filme las historias entrelazadas, los tiempos y sucesos fluyen con elegancia y una estética fría adecuada al tema. El espectador recibe la información como piezas de un mosaico que integra, poco a poco, en una imagen de los caracteres y la acción. Los personajes son construidos y tipificados; sin embargo, adquieren vida propia y contradicciones que involucran al espectador y mantienen el suspenso por la estructura, puesta en escena y el excelente nivel de actuación. El personaje de Carla Bernaschi, interpretada por Valeria Bruni Tedeschi, hermana de la ex primera dama de Francia, se convirtió en mi personaje preferido. Me pareció maravilloso cómo logra integrar la típica - e histérica - mujer moderna del centro de Europa con la madre sacrificada y protectora del cine italiano de antaño.

La historia y los temas del filme son tan universales que la novela, situada en Connecticut, Estados Unidos, se traslada sin dificultad a la Italia de la época de Berlusconi. Me parece, sin embargo, que a pesar de su valor universal el filme apunta con su crítica muy especialmente hacia el norte de Italia y el partido de derecha “Lega Norte”. El apellido del personaje millonario Giovanni Bernaschi no es de ninguna manera una decisión inocente de los guionistas  y la alusión a la región de Lombardía con el poder de las altas – y especulativas- finanzas y el dominio de las empresas aseguradoras de Milán, Turín y Como - en la frontera con Suiza -  describen el contexto de una región trastocada por el dinero, la corrupción y la avaricia.

Mientras que La grande bellezza de Paolo Sorrentino ganó el Oscar a mejor película extranjera, la academia de cine de Italia prefirió El capital humano de Paolo Virzì al que otorgó el premio David di Donatello a mejor película italiana del año. Dónde el filme - que fue muy exitoso en taquilla - despertó malestar y enojo fue en círculos conservadores del norte de Italia. ”El filme es un bofetada a toda la región de Brianza”, opinó Andrea Monti, asesor de turismo de Monza y el ministerio de cultura exigió la devolución de un crédito de 700 mil Euros que suelen otorgar a proyectos cinematográficos. También el municipio de Como protestó ya que en el filme se menciona la condición del teatro Politeama que está en ruinas por descuido de las autoridades hacia el patrimonio cultural. (en www.AnsaLatina.com).

 Al describir el filme y su recepción me doy cuenta que a pesar de reconocer la pertinencia del tema y el guión, la excelente hechura y la crítica totalmente justificada, **El capital humano no cumplió enteramente mis expectativas. ¿A la mejor es la fluidez con la que se desarrolla el thriller la que deja un sentimiento de insatisfacción? ¿O el prólogo con su ligera esperanza en el amor?¿O el hecho de ver problemas y dilemas económicos, sociales y éticos para los que no parece haber cura ni en Italia ni en otros países del mundo? 


annemariemeier@hotmail.com