La pantalla del siglo

Vidas de guión: "En otro país"

El realizador sudcoreano Hong Sang - soo (o Sang - soo Hong) es un invitado frecuente en muchos festivales europeos. Sobre todo en  Cannes dónde ha estrenado varios de sus 13 largometrajes. Parece que Francia lo ha adoptado como unos de sus directores favoritos puesto que la trama de Night and Day (2008) sucede en París. También En otro país (Dareun naraesuh,2012) se exhibió en Cannes mientras que a México llegó como parte de la Muestra de la Cineteca en enero del 2013 y actualmente se exhibe en el circuito comercial.

En otro país invita al espectador a seguir los pasos de la escritura de un guión, en especial la construcción y el desarrollo de los personajes, la relación entre ellos y el choque provocado por diferencias culturales y de género. Pero vayamos por partes.

En el balcón de un hotel en Corea del Sur, la joven estudiante de cine Won-ju se queja con su madre de tener que refugiarse en la aburrida playa Mohang por el acoso de los acreedores de su padre. Mientras que la madre resignada le pide paciencia, la hija aburrida trata de combatir su frustración con la escritura de un guión. Empieza con inventar a un personaje femenino, una exitosa realizadora francesa quien llega a Mohang para pasar unos días de vacaciones en compañía de un director de cine coreano y su esposa embarazada. Los paseos y encuentros de la francesa Anne son el centro de la primera historia que desarrolla la joven guionista. Sin embargo, no queda satisfecha y retoma el personaje femenino de Anne, quien, en esta ocasión, es la amante de un exitoso realizador coreano con quien se reúne en el hotelito de la playa. Tampoco la segunda historia es la definitiva puesto que en un tercer guión la francesa Anne visita la playa en compañía de una profesora coreana para tratar de sanar de una crisis profunda provocada por la separación de su esposo quien la abandonó por una mujer coreana.

La construcción del filme que sigue tres historias de una mujer francesa de nombre Anne que se refugia en la playa sudcoreana Mohang, no son tres variaciones de una misma historia como la que experimentamos en Lola rennt (Corra Lola, corre) del alemán Tom Tykwer (1998). Son tres historias de personajes diferentes, interpretados por los mismos actores, que corresponden a la puesta en escena de las etapas de un proceso de desarrollo de una narración por las que pasa un autor literario o un guionista de cine de ficción. El realizador Hong utiliza el recurso narrativo  - y metaficcional -  para mostrar encuentros y choques interculturales y acentuar la repetición – y el desgaste – de situaciones, relaciones humanas y rituales de comunicación. 

Las tres versiones de la francesa Anne, interpretadas magistralmente por Isabelle Huppert, pertenecen a personalidades y conductas diferentes. Sin embargo, coinciden en su reacción frente a la cultura ajena y la deficiente comunicación verbal con los coreanos. Las tres mujeres salen a pasear, piden conocer un “lugar extraordinario” del lugar playero, se exaltan frente al mar abierto y admiran el estilo de natación del salvavidas coreano. Las tres se protegen de la lluvia con un paraguas prestado y dudan en la bifurcación de una calle si tomar la derecha o la izquierda. También las distintas versiones del “hombre coreano” siguen patrones pre establecidos: Rodean a la francesa con piropos, recurren al alcohol y reaccionan con competencia masculina y celos en cuanto se sienten inseguros. En medio de la repetición de planos, locaciones, situaciones y líneas de diálogo, hay dos personajes y polos  seguros que soportan los sucesos: La joven empleada del hotel que abre la puerta y presta el paraguas y el salvavidas nadador cuya tienda de campaña sirve como de refugio para los “náufragos de la vida”.

Hong Sang-soo recurre a una estética de planos fijos abiertos con tomas del mar y el paisaje y la observación de personajes que dialogan – a menudo sin entenderse. Con humor la cámara juega a los zoom in rápidos que captan los esfuerzos de los personajes de guardar las apariencias, limar las situaciones bochornosas y salir bien librados de los encuentros y desencuentros con otros. Los vestiditos y zapatillas de la francesa Anne, las faldas largas y miradas reprochadoras de la joven embarazada, las sonrisas de la profesora y del monje budista caricaturizan a los personajes. Sin embargo, no los ridiculizan sino que acentúan su fragilidad al hacerlos participar en una especie de teatro del absurdo que expone sus debilidades y su falta de comunicación.

Sin necesidad de una banda sonora dramática En otro país es tan emocionante y divertida que motiva a conocer más de la obra de Hong Sang-soo.

annemariemeier@hotmail.com