La pantalla del siglo

'The Revenant': Cine de superlativos

Es difícil hablar y escribir de TheRevevant sin utilizar superlativos. Trataré de evitarlos aunque confieso que salí de la película que dura más de dos horas y media profundamente impactada. El contraste entre la claustrofóbica Birdman y la crudeza natural en espacios abiertos en The Revenant, es radical. Como radical es también el cambio de estética visual, sonora, el ritmo y la construcción de suspenso del filme.

La película se distribuye en México con el título El renacido que describe por lo que pasa el protagonista aunque mi diccionario traduce revenant con "aparecido o monstruo". Y sí, al observar la transformación que sufre el cazador de pieles Hugh Glass por la destrucción de su familia, el sustento de vida, el ataque de un oso y un largo y penoso viaje por bosques, ríos y montañas de Missouri lo convierte en una especie de monstruo lleno de cicatrices, un Frankenstein con "el cuerpo podrido", según un indio que lo somete a un ritual de sanación. Lo que lo mantiene con vida es la férrea resistencia y la voluntad de encontrar y vengarse del peletero que le quitó todo y lo abandonó herido de muerte.

Ya nos comentó y enseñó el realizador italiano Sergio Leone que en gran parte fue el cine el que acuñó el mito de Estados Unidos como gran tierra – y nación - de aventureros, cazadores, pobladores, soñadores y dominadores de la naturaleza salvaje. The Revenant retoma y resignifica elementos del mito para abordar a través de la historia de Hugh Glass y la influencia de géneros del cine estadounidense, temas como la relación del hombre con la naturaleza, la lucha por la supervivencia, la relación padre-hijo, la depredación de la naturaleza, la codicia, el racismo, la traición, la venganza y el poder de las armas de fuego..

El título The Revenant: A Novel of Revenge de la novela del escritor Michael Punke publicada en 2002 en la que el guión de González iñárritu y Mark L.Smith se basa muy libremente, parecería establecer la venganza como motivación básica para la supervivencia de Glass. También el clímax con un clásico duelo del bueno contra el malo apunta en esa dirección. Sin embargo, González Iñárritu decidió apartarse del objetivo último, masculino y norteamericano, de la venganza para terminar con un desenlace nada convencional y mucho más complejo y profundo.

The Revenant se teje alrededor de los grandes temas norteamericanos pero incluye temas y conflictos que encontramos en sus filmes anteriores como la comunicación, la multiculturalidad, la protección del hijo o la hija, la solidaridad y el cine como espacio/tiempo de grandes historias, mitos y reflexiones. Glass, el explorador de la novela, vivió y emprendió su viaje en busca de pieles a principios del siglo 19; también el protagonista de Iñárritu vivió en el siglo diecinueve cuando los exploradores franceses y norteamericanos se peleaban los territorios para cazar. Sin embargo, el protagonista de Iñárrituformó una pareja y procreó un hijo con una indígena, aprendió su idioma y cultura, y luchó por la supervivencia para proteger al hijo (al igual que la osa que lo ataca para proteger su cría).

El impacto del filme no sería tan fuerte si la imagen y los sonidos siguieran las convenciones narrativas del cine de género. La respiración de Glass, el eco de los picos nevados, el goteo de la nieve que se derrite y el ruido infernal de las masas de agua de los ríos, atrapan al espectador en un ambiente frío y hostil. Los paisajes quitan el aliento por su enigmática y fría belleza, los distintos tipos de bosque y planicies nos recuerdan regiones inhóspitas de nuestro planeta mientras que la selva y los ríos remiten a escenas de Aguirre la ira de Dios de Herzog. Pero es sobre todo la blancura de la nieve y del hielo la que parece invadir la sala de cine con un frío que provoca que el espectador se identifique con el puntito negro que avanza sobre una inmensa planicie nevada: Un ser humano cubierto con una piel de oso que busca su camino y salvación.

La cámara de Emmanuel Lubezki compone un poema dramático en el que la luz, los movimientos de cámara, los inmensos planos generales y los detalles atrapan de lleno al espectador. Las escenas realistas que llenan la pantalla de violencia y luchas sangrientas, se completan con momentos oníricos, recuerdos, fantasías y sueños del protagonista. No son los clásicos flash backs que construyen el antes y después dela anécdota sino parte de la percepción del personaje y de la experiencia fílmica del espectador que sale del cine profundamente impactado.