La pantalla del siglo

Spielberg y el puente de la guerra fría

El más reciente filme de Steven Spielberg Bridge of Spies (Puente de espías) se puede vivir como thriller de espías pero también como lección de historia acerca de situaciones y hechos de la época de la guerra fría. Como ficción la película no narra, desde luego, la historia real de un incidente internacional entre los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Soviética pero sí aprovecha el contexto y un suceso histórico para recordar al espectador qué tipo de tensiones se vivían entre los dos bloques atrapados en la guerra fría y qué tipo de mediaciones se tuvieron que realizar para prevenir un enfrentamiento bélico con el recurso de la bomba atómica. Hay películas de espías que como las de James Bond, recurren a la especulación fantástica que divierte al público por sus tramas que atraviesan países y continentes, sus héroes de la calle de superhombres, sus laboratorios de herramientas e invenciones y sus científicos al servicio de un tipo de estado que hay que defender en contra de individuos o regímenes que intentan aniquilarlos. Puente de espías es otro tipo de cine de espías. Se nutre de hechos y personajes reales para armar una historia ficcionada que le recuerda al espectador que los libros y relatos históricos pueden trasmitir el contexto de una época aunque las historias – y recuerdos – que narran, se hayan convertido en ficción.

Antes de abordar el filme de Spielberg, recordemos los hechos: En Estados Unidos de Norteamérica se recuerda el primero de mayo de 1960 no sólo por ser el "día del trabajo" sino por escalar la guerra fría a través de un incidente grave: Un avión estadounidense Lockheed U-2, armado con cámaras de espionaje que sobrevolaba territorio soviético fue derribado por lanzacohetes. El piloto de nombre Francis Gary Powers se salvó pero fue capturado, procesado y condenado a tres años de cárcel y 7 años de trabajos forzados. El gobierno de Estados Unidos encargó al abogado y experto en seguros y evaluación de daños James Donovan negociar frente a las autoridades soviéticas la liberación y repatriación de Powers.

La historia de Powers y Donovan interesó a los Estudios Dream Work y el guionista Matt Charman formuló la primera versión. Steven Spielberg sería productor de la película pero se interesó tanto en la historia que propuso dirigirla. Ethan y Joel Coen elaboraron la versión final del guión que Spielberg realizó en Nueva York – convertida en locación de una historia situada a finales de los cincuenta e inicios de los sesenta –, en locaciones de Berlín y los estudios Babelsberg de Potsdam. Además de la ciudad de Nueva York, la locación clave del filme es el puente Glienecke cerca de Berlín, muy visitado por los turistas por haber servido de lugar para el intercambio de personajes importantes durante la guerra fría.

Creo que es necesario hacer memoria para entender cómo Bridge of Spies involucra al espectador. Estoy convencida que los que vivimos la época de la guerra fría experimentamos el filme de manera muy distinta que los jóvenes totalmente alejados de los hechos históricos. Quizás coincidimos en la primera parte en la que el filme nos narra la historia del abogado Donovan (Tom Hanks) quien recibe el encargo de defender a Rudolf Abel, un pintor aparentemente ruso con pasaporte británico que es capturado y acusado de espionaje prosoviético.

Esta primera parte del filme no sólo muestra la paranoia anticomunista que se vivía en los EUA, sino también cómo a través de los medios y la educación se nutría la amenaza de una eminente guerra nuclear. El espectador sigue el discurso antiinmigrante y anticomunista y entiende los argumentos éticos del abogado quien – como debe - abogapor el derecho de cada ser humano inculpado de un delito de contar con un defensor.

Esta primera parte del filme es absolutamente convincente. Los personajes tienen vida y desarrollo propio, los argumentos son válidos, la trama fluye y la estética, que recuerda las películas de detectives de los años cincuenta, es impecable. Spielberg se muestra una vez más como maestro de la puesta en escena eficaz y emocionante.

Cuando el abogado Donovan es enviado a Berlín para fungir como mediador entre los soviéticos y estadounidenses en miras a intercambiar el espía ruso por el piloto norteamericano Powers – el personaje histórico del episodio de 1960 –, la película recurre a enredos políticos y personales que complican la trama al mismo tiempo que la aderezan con posturas ideológicas y una estética que roza los lugares comunes.

La postura ética impecable del protagonista estadounidenseque ha desatado la lucha entre los malos - la Unión Soviética y la República Democrática alemana–, tiene que triunfar para que el recuerdo de la guerra fría tenga rostro humano.

annemariemeier@hotmail.com