La pantalla del siglo

"Ninfomanía". Una confesión femenina

Desde El elemento del crimen (1984) cada filme del danés Lars von Trier representa un nuevo reto para los espectadores y, en especial, para sus seguidores. Trier no busca a un público fácil de atrapar con un relato realista que permite la identificación con el protagonista, el seguimiento de su conflicto y un desenlace satisfactorio. En los filmes de von Trier el espectador se enfrenta solo  a la complejidad de los conflictos y cuestionamientos que le comparte el director y, lo que es peor, frente a un relato fílmico que atrapa poderosamente su emoción. Antes de someterse a nueva aventura emocional y estética de von Trier habría que contratar un seguro de daños emocionales – y morales – para salir airoso y medianamente esperanzado del cine. Quizás no tanto por lo oscuro de sus historias y la fragilidad de sus protagonistas, sino más bien por la maestría con la que crea suspenso, atrapa e involucra la emoción del espectador. 

Von Trier suele empezar sus filmes con un prólogo. Recuerdo el de Europa (1991) que sigue desde un tren en marcha el movimiento por los rieles mientras que la voz grave de Max von Sydow introduce a  una sesión de hipnosis. Otros prólogos inolvidables los encontramos en Bailando en la oscuridad (2000), Anticristo (2009) y Melancolía (2011). En Nymphomaniac (Ninfomanía) el prólogo es una pantalla en negro de varios minutos que introduce al espectador al estado de la protagonista Joe, inconsciente y tendida en el piso mojado de un callejón mientras que el aguanieve moja sus jeans, abrigo y rostro ensangrentado. Un hombre mayor la encuentra y asiste. Se trata de Seligman, cuyo nombre en yiddish y alemán significa “hombre feliz”. Seligman se convierte en el escucha de la historia de Joe, quien se acusa de ser mala y pecadora. La confesión de Joe dura cerca de cuatro horas y está estructurada en capítulos. Al igual que una narración oral, la historia de Joe – y de Seligman, quien la acompaña con comentarios – no es cronológica, aunque se teje alrededor de la progresión de una experiencia femenina que empieza desde bebé, sigue por la niñez, adolescencia, juventud hasta la edad adulta.

Joe es una especie de Sherezada, la cuentacuentos del vengativo rey del medio oriente quién vengó la infidelidad de su esposa con todas las  vírgenes que mandaba matar después de haber pasado la noche con ellas. Sherezada, la hija del Visir, utilizó la estrategia del suspenso narrativo para vencer al rey después de regalarle mil y una noches de historias y varios hijos. Lars von Trier no le concede a su Sherezada mil y una noches para su confesión pero sí 241 minutos, separados en dos volúmenes que, desgraciadamente, no se exhiben de manera consecutiva sino diferidos en dos estrenos y momentos de proyección. Lástima, porque cuando llegue a los cines el volumen II con 123 minutos de duración, el impacto del volumen I con 118 minutos se habrá debilitado y no recordaremos lo básico del filme: El duelo de concepciones que libran Joe y Seligman alrededor de la relación entre naturaleza y razón, cuerpo y mente, femenino y masculino, inocencia y culpa, amor y placer, pecado y perdón.

Joe le narra a Seligman la historia de su espiral pecaminosa para convencerlo de su maldad. El tema ha sido tratado en Trier en filmes como Dogville, donde el personaje femenino es “castigado” por irrumpir en una sociedad “ordenada”, y en Anticristo, donde el duelo y sentimiento de culpa de una madre por la muerte de su pequeño hijo llega hasta la pregunta por el “pecado natural femenino” con consecuencias como la quema de brujas. Este tipo de temas que marcan la obra fílmica de von Trier, se deben, desde luego, a la cultura del norte de Europa con sus estrictas normas morales que marcaron la obra de realizadores como el sueco Ingmar Bergman y películas como El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987) basada en una novela de Karen Blixen. También Lars von Trier tiene su lado de humor. En el volumen I de Ninfomanía rinde tributo a la frase Danish Girls show everything ( Las chicas danesas lo muestran todo) que en 1996 dio lugar a un filme coral de 18 directores entre ellos Mika Kaurismäki y Jaime Humberto Hermosillo. Por cierto, Ninfomanía muestra a Charllotte Gainsbourg en el papel de Joe como una Sherazada moderna sumamente convincente, a Stellan Skarsgård como un escucha cálido e inteligente y a Stacy Martin como una jovencita irresistible. Ninfomanía Volumen II será más oscura y dolorosa. Joe/Charlotte Gainsbourg nos llevará a su purgatorio y Lars van Trier dejará en claro que adopta la perspectiva femenina para hablar del desconcierto masculinos frente a la naturaleza femenina.


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