La pantalla del siglo

María Félix

En el marco de los festejos de los quince años desde la llegada del Fondo de Cultura Económica a Guadalajara tuve la oportunidad de presentar la novela Acuérdate, María de Sergio Almazán. Durante la lectura del libro que iba a ser el protagonista de la presentación, recordé los momentos y épocas de mi vida en los que María Félix jugó un papel importante como actriz de cine, personaje público, “embajadora” de México, voz crítica y finalmente mito y presencia universal. De la presentación de la novela en la librería me quedaron grabadas las expresiones de los asistentes durante las intervenciones del autor, las preguntas y anécdotas que nos compartieron. Parecía que cada asistente tenía su propia historia y experiencia con La Félix. Algunos hablaban de sus películas, otros recordaban sus escándalos, algunos la habían saludado personalmente, la habían tenido de vecina o tenían un familiar o un conocido que la frecuentaba. Al lado de la novela Acuérdate, María que iba a ser la protagonista de la noche, surgió con fuerza el personaje de María Félix, quien, no sólo se asoma a dónde la nombra, sino que toma por asalto cualquier momento y espacio al que se le llama.  

En mi caso fue a través del cine francés como la empecé a “conocer”. Todavía radicaba en Suiza cuando la vi en French Can Can de Jean Renoir (1954) al lado de Jean Gabin. Me impresionó tanto que busqué su nombre en una enciclopedia de cine dónde debajo de un fotograma de La Belle Otero de Richard Pottier (1954) decía: “Felix, María, nacida alrededor de 1916. Actriz mexicana de cautivadora belleza que se estableció a través de un buen número de películas en especial del director Emilio Fernández (María Candelaria, 1943) como una de las divas más conocidas de su país antes de seguir su carrera en España, Italia y Francia”. Después de citar dos filmes de directores franceses, el texto cierra con: “Mientras tanto regresó a México dónde ya casi no aparece en películas”. Me sorprendió, desde luego, que no venía su fecha de nacimiento y años más tarde, cuando ya radicaba en México. me di cuenta que la protagonista de María Candelaria  es Dolores del Río y no María Félix.

Fue también en Guadalajara dónde pude, por fin, ver sus películas mexicanas que está entre los tesoros de mi videoteca personal.  Algunas escenas, el clímax y desenlace de Enamorada forman parte de mi “material didáctico” para las clases de análisis cinematográfico y discurso visual. Son ejemplos fílmicos que siguen cautivando por la belleza de las imágenes, el peso simbólico, la fuerza de los personajes y la carga sociocultural que abona a un buen diálogo con los alumnos. También Doña Bárbara, Río Escondido y La generala están en mi lista de preferidas y nunca falta el estudiante de Comunicación que me pide profundizar sobre los filmes a través de un ensayo o realizar una entrevista con un tío o abuelo que, como declarado fan de María Félix, conoce a fondo sus películas.

En los años setenta del siglo pasado, cuando estábamos trabajando en el cineclub Cine y Critica, Jaime Humberto Hermosillo nos contó que estaba escribiendo un guión acerca de unos rollos de película que María Félix había filmado en París y que contenían escenas bastante atrevidas. Parece que María Félix estaba de acuerdo en que Hermosillo rodara una ficción acerca de “los rollos perdidos”, pero desgraciadamente el proyecto no se pudo realizar. Sueño con que el mismo Hermosillo pueda retomar el proyecto o que un joven realizador proponga su versión acerca de “los rollos perdidos o escondidos” de la Félix.

Otro “encuentro” mediático con la Félix la compartimos muchos televidentes cuando Jacobo Zabludowsky abordó el tema del centro histórico del DF y llegó una llamada telefónica de la actriz quien despotricó sobre las autoridades y le mandó decir al presidente: “Atrás de la Catedral apesta a orines”. El periodista cita la frase en un artículo de El Universal en agosto del 2011 y comenta que la enérgica voz de María Félix como personaje público, ayudó a que se emprendiera por fin el rescate del centro.

Buscar la persona detrás del mito le tomó al autor de Acuérdate, María varios años, puesto que la misma Félix participó de manera activa e inteligente en la construcción del mito. Por suerte tenemos sus películas que nos permiten renovados y enriquecidos encuentros con María Félix y los inolvidables personajes que interpretó.

 

annemariemeier@hotmail.com