La pantalla del siglo

"Lucy"

Las películas de LucBesson me atrapa desde que vi Subwayen 1985. Le siguieron Azul profundo (1988), Nikita(1990), El profesional (1997) y El quinto elemento (1997) que me convencieron por su tema, estética y los personajes – en especial las figuras femeninas - que transforman su fragilidad en resistencia y fuerza vital - a menudo violenta –frente a un entorno hostil y represor. A los personajes humanos Besson les contrapone el mundo de los animales cuya belleza, conducta instintiva, capacidad de percepción y adaptación observa en varios de sus filmes. Entre los realizadores franceses y europeos Besson destaca además por un excelente manejo de la acción, una puesta en escena y ritmo impecables y una banda sonora compuesta por Eric Serra que establece un diálogo con la estética visual.

A través de películas de varios géneros como el cine de gangster, de acción, de época, comedia e incluso documental (Atlantis,1991), reconocemos elementos y constantes que atraviesan la obra de Besson como guionista y director. Después de Malavita(2013) me acerqué a Lucy(2014)con el suspenso de re encontrarme con un viejo amigo pero también con la curiosidad para constatar por dónde iría la propuesta del director en un filme que se anuncia como ciencia ficción. Seguí la carrera de Besson únicamente a través de las películas que escribió y dirigió, no conozco  todos los filmes para los que escribió el guión o apoyó con la producción.

El elemento femenino que atraviesa toda la obra del director también forma el centro temático, dramático y estilístico de Lucy, que tiene rasgos fantásticos pero no construye el universo de una ciencia ficción. La estudiante Lucy que se transforma en mujer/diosa todopoderosa tiene mucho en común con su antecedente Nikita, la protagonista del filme de 1985. Las dos jóvenes mujeres llegan a la transformación y violencia por una circunstancia que resulta de la relación con un hombre que las involucra en actos ilegales. Cuando Richard, a quien Lucy conoce poco, le pide que entregue un misterioso maletín a un huésped oriental de un lujoso hotel de Taiwán, la joven se resiste. Sin embargo, Richard la obliga y “entrega” a una red internacional de mafiosos y traficantes de droga. Recordemos: Nikita es castigada por el sistema judicial francés que la convierte en asesina al servicio del estado. Por su lado Lucy, interpretada por Scarlett Johansson, se convierte en empaque viviente de una droga sintética que la contamina y provoca el desarrollo explosivo de su capacidad perceptiva y cognitiva al mismo tiempo que destruye sus emociones y sentimientos. Para las figuras femeninas de Besson que son sometidas con brutalidad, la violencia es la única respuesta, arma y protección frente a lo que las amenaza. En comparación con Nikita y la niña de El profesional (1997) quienes reconocen y se liberan de la violencia que las tiene atrapadas, Lucy sigue desarrollando su cerebro, cierra el circulo entre la mujer- simio Lucy, cuyo esqueleto fue descubierto en Etiopía, y la mujer moderna. La propuesta – y advertencia  - que Besson comparte con el espectador, es la de repensar el origen y la evolución humana bajo el aspecto de los excesos materiales y la violencia que dominan nuestra época y pueden provocar la destrucción de nuestro planeta.

El “reino animal” al que Besson, como hijo de un buzo profesional, observa y rinde homenaje en Azul profundo y Atlantis, aparece en Lucy en escenas que ilustran la conducta humana con un montaje de asociaciones “a la Eisenstein”. Con imágenes de felinos y animales submarinos – sus admirados delfines - ilustra pulsiones y conductas, pero también capacidades perceptivas superiores a las del ser humano. La premisa a partir de la que Besson desarrolla la trama se basa en la explicación pseudocientífica de que nuestro cerebro únicamente aprovecha el diez por ciento de su capacidad. Esta propuesta científica está materializada en el personaje del profesor Norman (Morgan Freeman) quien explica el cerebro con datos y porcentajes. Las ilustraciones, explicaciones y animaciones que muestran procesos químicos acompañan como acciones paralelas la historia de Lucy. Sin embargo, no hay que tomar tan en serio el supuesto aspecto científico del filme. Besson es sobre todo un excelente narrador audiovisual, las tesis y reflexiones filosóficas que aparecen en Lucy son un juego con la imaginación, la ficción y, desde luego, con las herramientas digitales de la información y los géneros documentales de la televisión que aparentan “documentar” la vida de los dinosaurios, primates y hombres de las cavernas. El guiño de ojo se dirige, sin duda, hacia 2001.Odisea del espacio de Kubrick, El árbol de la vida de Malick y la integración de lenguajes y técnicas de los discursos de la televisión y la WEB.

 

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