La pantalla del siglo

"Interestelar" y familiar

Cuando vi “Memento” (Amnesia,1998) de Christopher Nolan me quedé sin aliento.

¿Cómo se atrevía un guionista y realizador abordar en su segundo largometraje una trama de suspenso a partir de la percepción de un personaje con amnesia que comparte con el espectador su limitada visión del mundo para investigar un crimen? La manera del filme de armar la investigación de un asesinato a través de una trama que regresa en el tiempo y arma pieza por pieza, la cadena de huellas que llevan al momento del crimen, es sumamente ingeniosa y activa al máximo la observación del espectador. Proyecté el filme a mis alumnos de análisis cinematográfíco y juntos detectamos la estrategia narrativa y construimos la estructura del filme. En el diálogo con los jóvenes cinéfilos descubrí que, aunque era capaz de armar la estructura desde las piezas sueltas, ellos se fijaban más en cada detalle y captaban mejor cómo cada pieza abonaba al rompecabezas narrativo. Educada en un tipo de narrativa más convencional yo buscaba la secuencia lógica de las cosas y la explicación para cada giro y línea de diálogo del filme mientras que ellos aceptaban los hilos sueltos sin pedir explicación. A través de los últimos años y el desarrollo del cine como espectáculo audio/visual y la montaña rusa emocional, he aprendido a abandonarme a un filme sin sentirme demasiado presionada ni culpable por no encontrar la explicación lógica para cada detalle o línea de diálogo. Con sus filmes posteriores el guionista y director británico desarrolló su maestría en la construcción del suspenso y su inclinación para atrapar la percepción del espectador. Insomnio (2002), El prestigio (2006) y El Origen (2010) giran alrededor del crimen y el poder – y las desviaciones -  de la mente y la memoria, temas que también se encuentran en las tres versiones de Batman.

En Interestelar (Interstellar) Nolan recibe al espectador con unas secuencias contemplativas que observan la agonía de la tierra y la vida de una familia de granjeros que no sabe que se acerca la muerte del planeta. Para vivir de manera normal en una granja dónde el polvo lo cubre todo, el maíz es la única planta que sobrevive mientras que los vecinos abandonan uno a uno la región, se necesita una resistencia y una convicción férrea en razón de las cosas y la unión familiar. El “granjero” Cooper, ingeniero y expiloto de la NASA, viudo con dos hijos adolescentes y su suegro vive en una modesta casa de madera llena de libros.  Cooper sueña con un futuro universitario para sus hijos, a pesar de la preocupación con la que vigila el cielo donde se prepara la próxima tormenta de arena y las señales que su hija Murphi de 10 años observa y describe como  “fantasma”. La perseverancia con la que la familia conservan los rituales cotidianos y Cooper enfrenta las quejas de los maestros de sus hijos, muestran que hay esperanza por un futuro mejor, que la situación de precariedad y la enfermedad de la tierra es pasajera.

Después de la larga exposición en la granja, el filme cambia de tono y el conflicto se traslada a una narración científico/especulativa en clave de Ciencia Ficción. No tanto porque se trata de una trama astronauta y de un viaje intergaláctico, sino porque la búsqueda de un nuevo hogar para los seres humanos, se convierte en un proceso de autodescubrimiento del protagonista y reafirmación de los valores familiares. La trama es especulativa porque no cimenta de manera científica los adelantos técnicos que permiten una proyección a futuro, como lo suele hacer la ciencia ficción. El hoyo de gusano, la aventura intergaláctica y el viaje en el tiempo más bien nutren las escenas de acción e intensifican el drama. Basta con escuchar a Cooper y su hija Murphi debatir acerca de la teoría de la relatividad, la gravedad y Newton para entender que el filme no trata del pensamiento científico, ni de la ecología, ni de cómo salvar el mundo. El sentido del filme está, sin duda, ligado a la importancia de los relojes que marcan el paso del tiempo y en dos padres que adoran - pero abandonan - a sus respectivas hijas que creyeron ciegamente en ellos.

¿Sería, entonces, la importancia de la familia y el amor entre padres e hijos, el verdadero tema del filme? La interpretación estaría ligada a lo que algunos investigadores literarios observan en la novela post 11/09/01 de Estados Unidos de Norteamérica: Una respuesta a la “sociedad del miedo” con desenlaces que promueven la familia como hogar con certificación de seguridad para un país amenazado por el terrorismo. La lectura explicaría la presencia de la NASA y de un gran número de banderas estadounidenses a lo largo del filme. ¿Y el resto del mundo? No existe o no está en peligro.  


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