La pantalla del siglo

"Eco de la montaña"

Cuando empieza la película los espectadores muestran reacciones de sorpresa puesto que en lugar de los créditos de un filme aparece un reportaje de Televisa con la reportera Kasia Wyderko quien describe la llegada de los presidentes Ernesto Zedillo y Jacques Chirac a la estación del metro Palais Royal/Museo del Louvre en París en 1997. Parados frente al mural huichol de chaquiras los políticos – entre ellos  Tovar y de Teresa – admiran y comentan el regalo que el gobierno de México le hizo a Francia. La obra con el título Pensamiento y alma huichol fue elaborada por Santos Motoapohua de la Torre y Wyderko comenta que el artista no fue invitado a la ceremonia de entrega. (Lo que la reportera seguramente no sabía es que a Santos tampoco le terminaron de pagar su trabajo). A dónde Santos sí pudo viajar a casi veinte años del mural de París, fue a la presentación del documental Eco de la montaña en el FICG 2014 y al estreno europeo del filme en el festival de Berlín 2015. En Eco de la montaña de Nicolás Echevarría (Tepic 1947) el artista wixárica es el protagonista que comparte con el espectador la cosmovisión, los rituales, cultura y organización social de su pueblo al mismo tiempo que lo hace participar en la elaboración de un nuevo mural de chaquira desde el diseño de las 80 piezas que conforman la imagen, la realización de cada elemento con diminutas chaquiras – fueron más de dos millones – hasta la terminación de la pieza, una maravillosa y enigmática obra de arte de grandes dimensiones que estuvo expuesta, admirada y fotografiada, durante el FICG 2014.

Después de la escena de París en 1997, el filme nos lleva a la sierra huichola dónde Santos nos presenta a su familia y su pequeño rancho apartado, sin luz, ni agua ni drenaje donde vive con su esposa, hijos y nietos. Sin embargo, para la realización del filme que observa el proceso de creación de un nuevo mural, Santos y el equipo de grabación se trasladan a Zacatecas donde rentan una vieja casona como taller y vivienda. El proceso de creación que Santos describe a la cámara desde la idea, la compra de materiales, el diseño, la elaboración de cada cuadro hasta la terminación dura más de un año. La creación del mural es uno de los motores por los que avanza el filme. Otro movimiento de la narración es el incansable caminar y rezar de hombres y mujeres acompañados por la música, la peregrinación a Wirikuta, la tierra sagrada en San Luis Potosí dónde recolectan el peyote, los viajes a pie y en lancha para participar en ceremonias religiosas de sus comunidades. También la imagen del mar con su movimiento de olas es una escena recurrente que Santos explica como referencia al agua como origen de la vida.

De manera sutil pero inteligentemente inducida, el filme provoca encuentros entre el universo indígena y el México mestizo. En una escena Santos y su nieto visitan el museo de arte abstracto de Zacatecas. La cámara sigue sus pasos y capta los gestos frente a algunas obras de gran formato mientras que el micrófono graba los comentarios que Santos hace para explicarse una obra. Descubre en manchas blancas y grises el cielo y las nubes y concluye con “no entiendo” la reflexión acerca de una pintura que no le agrada. En todo el filme se expresa en un español  sencillo pero claro; sin embargo, cuando el comentario se complejiza cambia a su lengua indígena. Dónde aparece con claridad la intención de Echevarría como maestro del cine documental, es en la imagen: La belleza y majestuosidad de los paisajes, el colorido de los atuendos, las formas y materiales de sus objetos rituales crean imágenes que quitan el aliento. Por otro lado Echevarría no evade los contrastes y para el espectador educado en las convenciones fílmicas resultan bastante crudas. En otras el filme muestra que la comunidad wixárika no rechaza ni las chamarras acolchonadas que protegen del frío, ni las camisetas de marcas, ni las cachuchas de beisbol, ni los teléfonos celulares que integran de manera natural a sus costumbres ancestrales.

El filme termina con la advertencia de que, a pesar de su resistencia, el mundo wixárika está en peligro. Puesto que las concesiones mineras implican una invasión a su territorio, abren la puerta a una destrucción de su hábitat, costumbres y riqueza creativa. Con documentales como María Sabina (1978), El niño Fidencio (1980), Flor y canto (1981), Cabeza de Vaca (1991) y otros, Nicolás Echevarría nos ha regalado lecciones y poesías audiovisuales sobre la riqueza y complejidad cultural y social de México. Eco de la montaña (2014) es especialmente importante para los que vivimos y compartimos con los pueblos indígenas un país y una región que no sólo los desconoce sino que se olvida que el hambre, la sed, el frío y la falta de voz de una parte de los ciudadanos es indigno y una vergüenza para una democracia.


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