La pantalla del siglo

"Birdman". La vida es teatro … y cine

Qué sorpresa nos preparó Alejandro Gonzáles Iñarritú con su Birdman! La historia claustrofóbica que mezcla géneros y temas en un drama reflexivo y altamente estilizado es impactante. La historia de un hombre atrapado en el pasado y en la impotencia de reinventar su vida y el amor, es radical y excéntrica en su narrativa, estética y estilo de filmación. La mezcla de géneros como la comedia, el horror, el drama con elementos fantásticos, el estilo visual y sonoro, la intensidad narrativa y los homenajes a la ciudad de Nueva York y Broadway con su escena teatral que se contrapone a Hollywood, sus héroes y Blockbusters, mantienen al espectador al borde del asiento. Además, el director se da el lujo de compartirnos con humor su visión del mundo del teatro, los héroes del cine de acción y la creciente importancia de los nuevos medios. Parecen muchos elementos -  e incluso temas - para un filme, sin embargo, convergen en un discurso contemporáneo y se acercan a obras como Las nubes de María de Olvier Assayas, Interestelar de Christopher Nolan y Boyhood de Richard Linklater.

Fue interesante constatar cómo los medios de comunicación festejaron el estreno del nuevo filme de González Iñarritu pero también se mostraron desconcertados por la historia y el estilo del filme. Es entendible puesto que la complejidad es difícil de resumir y clasificar. Birdman es un filme de autor que juega con géneros y elementos del cine del Hollywood para crear una obra original e innovadora difícil de catalogar. Más que en las opiniones de González Iñarritú y su fotógrafo Emmanuel Lubezki, la prensa se centró en los actores y publicó un buen número de entrevistas con Michael Keaton y Emma Stone. Estoy de acuerdo, las actuaciones de Birdman son espléndidas pero lo que es realmente extraordinario es el filme mismo por su complejidad temática y su radicalidad estilística.

El recurso narrativo y estético del planosecuencia, por ejemplo, mantiene al personaje  - y al espectador – atrapado en el “aquí y ahora”. La claustrofobia se materializa a través de la cámara que se desliza por los espacios cerrados, los camerinos, escaleras y corredores de un teatro pero también por la calle durante un desfile en Times Square. La relación subjetiva de la cámara con su entorno también acentúa la corporeidad de los personajes y objetos. Los cuerpos vulnerables son frágiles porque se exponen de manera casi indecente frente al ojo ajeno. Son mortales porque están el peligro y  muestran su fragilidad interior, su frustración, angustia, desesperación, ira, tristeza, timidez e Impotencia. El planosecuencia de Birdman no es el convencional que sugiere al espectador la idea de estar viendo un relato “ en tiempo real” sino una estrategia narrativa y estética que ofrece el seguimiento lógico – pero también elíptico – de personajes que viven una experiencia entrelazada y compuesta por  varias historias y dramas personales que convergen en el estreno de una obra de teatro en Broadway. 

El ex actor hollywoodense Riggan (Michael Keaton) es el personaje central del retrato “coral” puesto que su iniciativa de montar una obra de teatro representa el hilo conductor del filme. La cámara lo sigue durante la mayor parte del filme; sin embargo, también lo abandona de vez en cuando para mostrar a alguno de los demás personajes que entran en crisis o se vuelven importantes para la trama. Especial interés despierta la joven Sam (Emma Stone), hija de Riggan y asistente del montaje de la obra. Sam es un personaje trágico. Recién salida de una terapia para combatir su adicción a las drogas, vive su infierno personal al lado del padre que la sobre vigila porque se siente culpable de haberle fallado. Poco a poco caemos en cuenta que las frustraciones de Riggen no sólo son provocadas por su ego y la persecución de la fama sino por la red de relaciones humanas y profesionales que le exigen tal o cual papel y la frustración del hombre de no haber cumplido con las expectativas. La voz en off de su alter ego que le recuerda su papel de Birdman y héroe popular, no le permite vivir en el “aquí y ahora”.   El espectador es atrapado y emocionado por el profundo drama de Riggen, la maestría narrativa y estética de González Iñarritú, la cámara de Emmanuel Lubezki y las percusiones de Alejandro Sánchez quien parece improvisar “en vivo” durante gran parte del filme. Lástima que nuestros distribuidores no comparten nuestra admiración por la calidad de obras fílmicas como Birdman. A diez días de su estreno sólo “sobrevive” en muy pocas salas y horarios.

 

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