La pantalla del siglo

Atrapados entre códigos e discriminación

Los llamados biobic están de moda - o simplemente así parece porque tenemos un término para designar lo que solíamos llamar películas de ficción basadas en personajes reales. Los biobic más polémicos, son, sin duda, los que se centran en un personaje de la historia, el arte o la ciencia. Puesto que las vidas y acciones de este tipo de personajes están determinadas por fechas y datos comprobados, la primera reacción a un filme de esta naturaleza es la de jugar al maestro de primaria, agarrar un lápiz rojo, marcar datos y sucesos equivocados y juzgar el filme según su supuesta veracidad.Es por eso que le aconsejo a mis alumnos de cine nunca leer una crítica de una película acerca de un personaje histórico, artístico o científico antes de verla y experimentar la lógica y verosimilitud propia de una representación simbólica de hechos reales.    

The Imitation Game (El código enigma) es un ejemplo de cómo una película es menospreciada tanto por expertos de la historia europea del siglo veinte como porconocedores de la biografía del matemático británico Alan Turing. La red está plagada de comentarios de críticos del filme que señalan errores históricos, falta de lógica y fidelidad al carácter de Turing y eltrabajo del equipo, compuesto por lingüistas, matemáticos, expertos en crucigramas y otras mentes creativas, que logró descifrar el Código Enigma con el que la máquina de guerra de los nazis codificaba sus comunicaciones.

Por suerte, la película se impuso y El código Enigma convenció al público y la crítica especializada. En una ficción el espectador busca sentir empatía e interés por un tema universal y no pierde el tiempo en rechazarel hecho de que un imaginario espía ruso haya intervenido en el destino de Turing o que la cinta tip ex que se utiliza en una escena se haya inventado hasta finales de los años cincuenta y no en la época de la segunda guerra mundial en la que nos sitúa el filme.

Lo que convierte a The Imitation Game en un filme sobresaliente no es quizás el hecho extraordinario del equipo de inteligencia británica que trabajó en el parque Blechey en Buckinghamshire, al sur de Inglaterra, sino el drama humano de marginación que le da su carácter y valor universal. El filme muestra a través de una estructura de saltos temporales, la historia de un niño casi autista que desarrolla su inmenso talento matemático mientras que emocional y socialmente    sigue siendo una persona solitaria e insegura. Si como niño los compañeritos y maestros lo maltratan por “extraño, como adulto el equipo de investigadores del parque Blechley lo consideran arrogante y asocial. Con los únicos compañeros de trabajo con los que Turing mantiene comunicación constante, es con “Christopher”, la máquina descifradora de códigos que construye y corrige a diario y con Joan, la única mujer del equipo, quien por razones de género no puede colaborar oficialmente en tareas científicas.

La caracterización de Alan Turing, (Benedict Cumberbatch) como personaje de un talento matemático genial pero introvertido y marginado por su homosexualidad, y Joan Clarke (Keira Knightley) como joven mujer sensible e inteligente, marca distintas facetas de discriminación por razones de género y preferencia sexual. Un típico filme de héroe en el que el bien triunfa sobre el mal hubiera terminado con la victoria de Alan Turing y su máquina descifradora (cuyo nombre real era “Victory”), mientras que en la película la máquina lleva el nombre de Christopher, el primer amante de Turing, y el triste fin del protagonista es consecuencia de la terapia hormonal a la que se le somete por su homosexualidad castigada por las leyes.

La estructura y estética visual y sonora del filme subrayan la buena integración entre el diseño del contexto de época, la urgencia de frenar con inteligencia lamaquinaria de destrucción y deshumanización del nazismo y un drama fílmico de ficción.Sobre la base de la biografía de Turing escrita por Andrew Hodges, el guionista Graham Moore y el director noruego Mortem Tyldum crearon un drama inteligente y atractivo acerca de la discriminación y la injusticia. En 2009, a 55 años de la muerte de Alan Turing cuya máquina, según dicen los historiadores, acortó la segunda guerra mundial por dos años, el Primer Ministro Británico Gordon Brown se disculpó con el matemático con las palabras “Nos da mucha pena. Usted hubiera merecido tantas cosas mejores”. El filme muestra que el hubiera no existe y que lo que toca hacer es denunciar la discriminación y la injusticia. 


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