La pantalla del siglo

Ariel 2015: Anticipaciones

Faltan tres días para la 57 premiación Ariel 2015 a lo mejor del cine Nacional” leemos en la página oficial de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Como hace un año podremos seguir la ceremoniael miércoles 27 de mayo a partir de las 22 horas en el canal 11 del Politécnico Nacional. Veremos el bellísimo palacio de Bellas Artes abierto de par en par para los hacedores de una selección de producciones mexicanas que se exhibieron en el año 2014. Recordemos que la entrega de los premios Ariel se instituyó en el año 1946 (y solo se interrumpió de 1958 a 1972). Los ganadores de más de veinte categorías en competencia son elegidos por un comité conformado por los miembros de la academia, ganadores del Ariel en entregas anteriores, así como los nominados en al menos dos ocasiones.    

Como amantes y seguidores del cine mexicano será una ceremonia llena de suspenso. (Perdón por hacer distinción entre “amantes” y “seguidores” pero hay muchos apasionados del cine de la revolución y la época de oro que no siguen – e incluso rechazan - las tendencias contemporáneas del cine mexicano, en gran medida por desconocimiento puesto que el cine nacional ni se distribuye, ni se exhibe, ni promociona como se lo merece). Durante la ceremonia nos dará gusto por los filmes - y realizadores-  que se premian, disgusto por los que no nos convencieron y curiosidad por otros que no nos ha tocado ver. Además, recordaremos algunos que faltan en la lista de nominados y tampoco faltará la acostumbrada polémica que suele rodear cualquier selección y  entrega de premios. 

Las categorías que más han despertado el interés de los cinéfilos tapatíos son las de Mejor revelación masculina, femenina y Música original para Somos Mari Pepa de Samuel Kishi. Alejandro Gallardo, nominado como Revelación masculina, tiene 19 años e interpreta de manera convincente el papel de adolescente y apasionado roquero que comparte con el espectador las dificultades de adaptarse al entorno, convivir con una abuela problemática, lidiar con su sexualidad  y trabajar en la realización de su sueño de músico. Como polo opuesto al atribulado joven, Petra Iñiguez interpreta a la abuela con una entrega e identificación total y cargada de autenticidad. Los dos protagonistas “revelación” no tenían experiencia cuando Samuel Kishilos invitó a colaborar en su corto Mari Pepa de 2011 y los volvió a contratar para la versión larga Somos Mari Pepa que también cuenta con una nominación para Música original para el compositor Kenji Kishi. Enhorabuena. La producción tapatía convence y divierte por su frescura y autenticidad. La veremos en los cines en otoño y será objeto de reseñas que trascienden las pocas líneas de esta columna.

Echemos un vistazo a las cinco películas nominadas a mejor largometraje de ficción. Dediqué una columna a Las oscuras primaveras de Ernesto Contreras mientras estaba en cartelera en febrero del año en curso. Destaqué – y sigo convencida – de que es uno de los filmes más maduros del año porque trata un tema moral a través de tres personajes complejos que entran en conflicto por la lucha entre el deseo y la lealtad con personas queridas como el hijo y la esposa.

En otro tema, género y tono también convenció Luis Estrada con La dictadura perfecta, un filme que creció en importancia por los hechos político-sociales que vive el país. Un filme aparte es Güeros, la opera prima de Alonso Ruiz palacios, que, con su detallada observación “de época” y su exquisita estética en blanco y negro, remite por un lado a la Nouvelle Vague francesa como también películas mexicanas como Los caifanes de Juan Ibañez (1967).

Como filme aparte también calificaría a Carmín tropical de Rigoberto Perezcano, una ficción que impacta igual que los documentales sobre de los muxhes de Juchitán cuyo valor de vivir como travestís revela no solo el rostro de una sociedad intolerante sino profundamente injusta. Experimenté una gran decepción con GutenTag, Ramón de Jorge Ramírez – Suárez del que me esperaba un acercamiento sensible a la migración mexicana hacia Europa. Sin embargo, el guión se siente construido, los personajes y situaciones son simplificados y repiten clisés: Ramón intenta cruzar la frontera con EUA porque su abuela le exige dólares mientras que en Alemania el joven se revela como bailarín profesional. Por otro lado en Alemania sólo hay viejos que se mueren solos o heredan su dinero a un joven mexicano. Del filme me quedo, sin embargo, con una escena: Sentados en la mesa la anciana alemana le cuenta su vida a Ramón mientras que el joven, que no entiende ni una palabra, le comparte sus frustraciones a la mujer que no habla español. Ya nos dirán los premios otorgados lo que se considera como “lo mejor del cine nacional” por parte de la Academia. Lo que les pediríamos los cinéfilos es que el cine mexicano se distribuya y exhiba mejor.  

 

annemariemeier@hotmail.com