La pantalla del siglo

Alain Resnais

A la memoria de Ernesto Flores. Gracias por ser un creador y maestro tan generoso y compartir el placer por el cine.    

Cuando nos enteramos de la muerte de Alain Resnais el 1 de marzo me di cuenta que en México se conocen muy pocas de sus más de cincuenta películas entre corto y largometrajes documentales y de ficción. A Resnais lo recuerdan, desde luego, los cinéfilos que vivieron la época en la que en nuestra ciudad se exhibían y discutían las últimas tendencias del cine europeo, cuando movimientos como el neorrealismo italiano, la nueva ola francesa y el nuevo cine alemán estaban en boca de todos. Fue en aquellos años que películas como Hiroshima mi amor (1959), El año pasado en Marienbad (1961) y Providence (1961) se exhibían en las salas, mientras que a partir de los años ochenta del siglo pasado la obra de Resnais se exhibía más bien en los cines de arte y los cineclubes. Cuando hace unos meses el penúltimo filme del director Vous n’avez encore rien vue (Usted todavía no ha visto nada) realizado en el año 2012, se proyectó como parte de una muestra internacional, unos alumnos me preguntaron si conocía a este director francés cuyo filme llevaba un título interesante puesto que parecía formular un reto para espectador.

Con un deje de nostalgia - pero también de satisfacción - les pude platicar que uno de mis primeros impactos fuertes que experimenté en el cine fue justamente con Hiroshima mon amour (Hiroshima mi amor). Estaba muy joven cuando la película estaba en boca de todos y el maestro de francés nos la recomendó para, según él, “acostumbrar nuestro oído al nuevo idioma”. Fuimos al cine “en bola” y nos sorprendió que la taquillera nos negó la entrada por ser menores de edad. “Pero es una tarea”, tratamos de convencerla; sin embargo, ella no cedió. Finalmente pude verla unas semanas más tarde cuando me acerqué a la taquilla con amigos de aspecto más adulto. Es así que conocí y me hice adicta al cine de Resnais quien en cada película parecía retar al espectador con temas atrevidos, con experimentos estéticos, discursos complejos, montajes en los que la imagen dialoga con el sonido, comentarios sociopolíticos envueltos en dramas y melodramas, choques entre emoción y pensamiento, preguntas filosóficas y una búsqueda constante acerca del carácter del amor, la memoria, el arte, la vida y la muerte. El cine de Resnais se renovaba con cada filme y sus propuestas intertextuales interpelaban al espectador. “Usted no ha visto nada”, parecía decir antes de abordar un nuevo tema con una estética que rompía las convenciones del cine. 

Resnais nacio en la Bretaña en 1922. De 1936 a 1957 rodó cortos documentales. Sus estudios de editor en la escuela de cine de París y la treintena de retratos de artistas, arquitectura y espacios públicos, no sólo marcaron su obra de ficción sino que lo convirtieron en un maestro del discurso cinematográfico complejo, innovador y reflexivo. Para Resnais la estética y el contenido de un filme no sólo están unidos sino que se fusionan. Sus filmes narran, muestran y provocan el pensamiento y la reflexión. Lo que finalmente emociona al espectador es un discurso integrado y complejo que permite varias y profundas lecturas.

En Nuit et Broullard (Noche y Niebla) (1955), un filme de 32 minutos se basa en un decreto de Hitler de 1941, según el cuál cualquier persona que cometía un acto en contra del “Reich” podía ser o bien ejecutada o encerrada en un campo de concentración, propone un montaje de tomas documentales con material de archivo de campos de concentración y un texto del escritor Jean Cayrol. Por cierto, el filme que rechaza toda dramatización del holocausto, causó un incidente político entre Francia y Alemania puesto que el gobierno alemán exigió que se retirara del programa del festival de Cannes porque podía “contaminar las relaciones pacíficas entre los dos países”.

El impacto de Hiroshima mon amour (Hisroshima mi amor) (1959) resulta de un montaje paralelo entre encuentros amorosos entre una francesa (Emmanuel Riva) y su amante japonés, con tomas documentales de los sitios devastados por las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945. El filme basado en un texto de Marguerite Duras, contrapone la corporeidad del deseo con la destrucción física provocada por la guerra. L’année dernière á Marienbad (El año pasado en Marienbad) (1961) y Providence (1977) trabajan la memoria y la imaginación mientras que los filmes como L’amour á mort (1984) abordan la delgada línea entre la vida y la muerte.

Por la complejidad de su discurso sorprende que algunos de los filmes de Resnais se hayan convertido en éxitos comerciales como Smoking/No smoking (1993) y On connaît la chanson (1997). Sus últimos filmes fueron Vous n’avez encore rien vue (2012), Aimer, boire et chanter (Amar, beber y cantar) (2014) que fue distinguido como filme que “muestra nuevas perspectivas”. Resnais tenía 91 años cuando lo ganó. 

annemariemeier@hotmail.com