Agenda Cultural

El tiradero

Ciudad Lerdo es una ciudad semi habitada por que salen de ella al amanecer y regresan de noche y muchos jóvenes hace tiempo que ya no regresaron. El centro de valor artístico en Torreón sufrió el mismo proceso de abandono aunque mientras que en Lerdo las casas viejas se deshabitan y luego se caen, en Torreón pierden su vocación original como viviendas o comercios y luego son derruidas.

No nos preocupamos por la dignidad de las construcciones ni por el legado cultural de los fundadores, lo que no está de moda lo abandonamos y luego lo destruimos.

Por supuesto que hay excepciones como la casa Arocena, el Casino de La Laguna y el Banco Chino que hoy forman parte del conjunto del Museo Arocena. Pero en la mayoría de los casos los resultados son fatales.

Es verdad que es ley de vida urbana que las ciudades se transformen, pero debería ser con orden de los habitantes de hoy y respeto a la herencia cultural de los antepasados que construyeron edificios que hoy son ruinas, en la avenida Morelos hay varios ejemplos y en el centro de Lerdo también y no hay algo que nos diga con claridad que se hará algo por su rescate; revaloración y adecuación para una nueva vocación.

Nos gana, como región, la especulación inmobiliaria y la ambición política en detrimento de la conservación de la identidad.

Por si es grato ver que edificios como el del hotel Galicia o el teatro Isauro Martínez conserven con dignidad su vocación y su estructura, su esencia. Y es que ahí hay personas que respetan el legado cultural y respetan también a una Comarca que se merece mucho más que baldíos lamentables como el del cine Princesa, la botica Santander y el restaurante Apolo que hoy son un lamentable recuerdo de otros tiempos que sin lugar a duda fueron mejores.

Debemos y podemos conservar lo que sirve como parte de la identidad de La laguna, como las palmeras de la avenida Morelos, los chalet de Lerdo, los cascos de las ex haciendas algodoneras de la Laguna. Tenemos que dejar de tirar todo lo que consideramos por ignorancia, altanería y olvido, basura.

Hay que revisar la historia y descubrir que pueblos que arrasan con su identidad están llamados, sin remedio a desaparecer del mapa.


angel.reyna@milenio.com