Agenda Cultural

El lío juvenil

Los gritos, los bailes, las palabras de los jóvenes armaron lío durante la visita del Papa Francisco a México, sobre todo en la reunión de Morelia, Michoacán donde se vió una vez más, que los jóvenes de este país, tienen remedio, son solidarios, críticos, burlones, trabajadores, responsables y saben armar lío en grande.

Los muchachos manejan nuevas formas culturales y están dispuestos a ser congruentes con sus principios, no les gusta lo que ven en sus casas, escuelas, calles y trabajos, demandan nuevas formas de liderazgo, exigen que se detenga la violencia absurda que invade al país, no quieren que el país se fracture más.

Pero no pueden solos. Por eso ven en el humilde Francisco un liderazgo que urge, desde la calle misma, en el autobús, la escuela, la casa. Están pendientes de qué hacemos los adultos y nos ven con esperanza.

La idea no es una cultura de la moda, del momento, para tener plática de café. Los muchachos saben ser congruentes, les gusta salir a dar su nombre y a trabajar todos los días, les falta ver un ambiente donde puedan desarrollar sus múltiples habilidades.

Son emprendedores y  aprenden muy rápido, la tecnología les ha dado herramientas para cambiar al mundo. Montan una obra de teatro en unas cuantas semanas y casi sin dinero,  divulgan en unas horas una actividad, sonríen cuando la gente les aplaude; son capaces de montar un paseo cultural en unas semanas y cuando se ven golpeados se reagrupan y vuelven a la carga cultural.

No se dejan y hacen bien. Construyen un colectivo cultural y lo hacen crecer hasta donde les es posible y hay que renovarlo o suplirlo, pues lo hacen. Cuando algo no les gusta lo dicen, dan vuelta a la página y siguen adelante.

La juventud está creando una nueva forma de planear, presentar, promover y valorar la cultura que es callejera, ruidosa, fraterna; no hay límites, son valientes, orgullosos, nada les detiene, no tienen miedo. Pero, de nuevo la condicionante: no pueden solos, necesitan del mundo adulto responsable y amoroso, tenemos que responderles bien y pronto, no podemos seguir viéndolos estacionados en la esquina, ellos no quieren seguir ahí.


angel.reyna@milenio.com