Agenda Cultural

¿Cuánto cuesta?

Todo cuesta y hasta el proyecto cultural más sencillo y hecho entre amigos, exige un desembolso. El tema se vuelve una pesadilla cuando se trata de platicar con jóvenes que quieren cambiar sus ciudades, hacerlas más habitables, con espacios para la expresión de la cultura, el intercambio de bienes, la venta de objetos de arte y sume en el pantano a grupos de entusiastas que buscan por muchos medios poder concretar proyectos, ir más allá de las charlas de café o bar.

Nuestros jóvenes ya rebasaron esa etapa de la denuncia, el sueño, el nos vemos la próxima semana para seguir planeando. Ahora quieren concretar, aterrizar y ofrecer programas viables a la ciudadanía.

Luego de la experiencia de Moreleando, los jóvenes, lejos de regresar a la mesa del café al saber que la asociación Moreleando de vuelta al centro dejaba de organizar el paseo mensual, han montado otras estructuras para mantener vigente el reclamo de espacios públicos para la expresión juvenil.De hecho, Moreleando como concepto sigue vivo.

Y además han surgido otras dos iniciativas ciudadanas que merecen nuestra atención y nuestro apoyo. En Gómez Palacio el Paseo Centenario y en Ciudad Lerdo el Paseo Sarabia.En Gómez Palacio se trata de un grupo de muchachos que demandan contar con su propio espacio para la manifestación cultural y en Ciudad Lerdo un grupo de promotores culturales y representantes de instituciones educativas y culturales las que han levantado la mano para recuperar espacios como la avenida Francisco Sarabia, entre el Parque Guadalupe Victoria y la Plaza Principal para celebrar actividades culturales cada mes.

Iniciativas que enorgullecen a los laguneros, pero que necesitan de nuestra participación responsable y solidaria.

Nada se hace gratis, un volante, un litro de gasolina, una lámpara, un maquillaje de actor, todo cuesta y a la promotoría cultural de la región le hace falta un trabajo consistente, congruente y real de gestoría cultural. Tres paseos: Morelos, Centenario y Sarabia que están ahí, a punto de convertirse en parte de un importante movimiento cultural en el norte de México.

No es cosa fácil, de ninguna manera, pero sí es posible, ya se dieron los primeros pasos al crearse redes culturales, ahora se requiere de una labor de gestoría que proporcione los pocos presupuestos necesarios, lo demás lo hace la misma gente. 


jose.reyna@milenio.com