Agenda Cultural

Un año más

Tres acontecimientos llamaron la atención este año: El segundo aniversario de Moreleando, acción  ciudadana que vive al margen de directrices políticas; La sobrevivencia del Cinart de la Secretaría de Cultura de Coahuila, que trabaja con centavos de presupuesto, sin sanitarios adecuados, sin sueldos apropiados, sin promoción alguna y que la misma Secretaría  se niega a entender que el camino que redituará beneficios sociales, es el de la educación artística, no los festivalitos.Los concursos literarios no salvan a la Secretaría de Cultura, o  los museos de Saltillo, ni las exposiciones en Saltillo. Es una dependencia sin brújula, se deja de lado la formación crítica de públicos que pueden dejar de ser clientes en las urnas.La otra cara de la moneda fue la gestoría para que instituciones culturales de la iniciativa privada y el gobierno, cuenten con recursos para dignificar su trabajo, los millones de pesos destinados al Museo Arocena, los miles de pesos al Museo Regional, que el Instituto Nacional de Antropología e Historia apenas recuerda que es suyo y el apoyo de más de veinte millones de pesos anunciado para el teatro Isauro Martínez.Hay que hacer seguimiento de estos apoyos logrados en instancias federales, estatales, municipales y de fondos mixtos, por ejemplo ¿qué pasó con la Concha Acústica anunciada hace varios años para el teatro Nazas? Y ¿Qué pasó con la continuación de trabajos en el rescate del teatro Mayrán?Estos apoyos de instancias públicas son muy buenos y tienen , en algunos casos, rendimientos casi inmediatos, como el pago a maestros para los niños y jóvenes del Instituto Santa Cecilia, que dirige Juan Barrios y depende del patronato del teatro Isauro Martínez, o las becas mínimas –para transportes- a los niños y jóvenes de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Torreón, que dirige Ethan Eaguer.También destacó el apoyo municipal en esta ciudad, para alternativas culturales muy atractivas a distintos sectores sociales, no formal, ocasional, entretenida y con posibles consecuencias sociales a favor de la paz y la formación de una ciudadanía crítica, como el centro cultural y deportivo del poniente de la ciudad, el Paseo Colón y el parque lineal del sur poniente. Muy bien, iniciativas que pueden trascender.En Gómez Palacio hubo noticias positivas, el Domingómez y la ampliación del centro cultural Francisco Zarco, además de la Bienal de Pintura y algo inusitado en política, un alcalde: José Campillo, que hace suyos proyectos de la sociedad civil y se compromete con ellos, como el certamen nacional de “Entretodos”.¿Y Ciudad Lerdo? ¿Y el gobierno de Durango? Silencio y ausencia. 


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