Agenda Cultural

Vitrales Montaña

Un museo que no es museo, una fábrica que es artesanal, un sueño internacional que es local, una parte sustancial de la identidad lagunera... es el hogar del arte en vidrio que nació en Barcelona, España, pasó por Veracruz y San Luis Potosí y decidió quedarse en Torreón para proyectar la sensibilidad norteña al mundo... la casa Vitrales Montaña, donde Gabriel y su hijo Fernando son la segunda y tercera generación de artistas que diseñan, fabrican, instalan y reparan vitrales en todo el país, desde una casa, un hotel en Morelia, o el alcázar del Castillo de Chapultepec en la ciudad de México.

Vitral es Montaña es una enciclopedia medieval trasladada a la tecnología contemporánea, la casa de las maravillas en la calle Eugenio Aguirre Benavides, el taller-museo donde el visitante platica con Gabriel Montaña, recorre las mesas de trabajo, revisa los álbumes de foto, admira los diseños digitales de su hijo Fernando, conoce las herramientas de trabajo del equipo  que es orgullo de los laguneros.

La Casa realizó proyectos de Silvestre Revueltas, Ismael Martínez Guardado y otros  artistas mexicanos, tiene vitrales enormes en hoteles de la cadena Riu en México, el Ambassador en Monterrey y el Virrey de Mendoza en Morelia.

Es una verdadera joya del arte mexicano y tenemos una deuda con ellos, hace poco la Universidad La Salle Laguna rindió un homenaje en el teatro Isauro Martínez a Casa Montaña, editó un libro con sus trabajos y mantuvo durante varios meses obra suya en un salón que ahora es conocido como el de los Vitrales, pero faltan muchos homenajes más a una Casa de fama internacional.

En esta  Casa-galerón trabajan laguneros que se han negado a cambiar de oficio, a emigrar a sitios donde su arte sería mejor apreciado, a retirarse para descansar en casa.

Aquí trabajan con esmero, humildad, paciencia y creatividad un puñado de artistas que creen en la belleza de la luz y el color, que han creado sitios impresionantes en iglesias como el Santo Niño en Gómez Palacio y siguen trabajando, ahora en San José de esta ciudad, donde colocan con calma un enorme vitral frontal. 


angel.reyna@milenio.com