Agenda Cultural

El MARCO de Monterrey

Christian Boltanski conmueve al espectador con sus instalaciones en la exposición “animitas” en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. El artista francés impacta visualmente con sus múltiples formas de evocar el alma, el recuerdo, la esencia del otro, del que pudiera estar en cualquier parte. El público queda en silencio ante estas obras,  detiene su vida por un momento y se hace muchas preguntas sobre el recuerdo, la presencia del ser y el sentido de la vida.

Quizá, no me sentía tan abrumado por una exposición desde los años 90, con la exposición de la artista japonesa Yoko Ono en la Cervecería Cuauhtémoc de la ciudad regia. “animitas” logra ese sentido de intimidad existencial que sacude al visitante con una serie de emociones que tiene su momento cumbre en la instalación de desierto con  campanitas y un sentido de reflexión que da paz y al mismo tiempo inquieta a quien admira esta exposición curada por Gonzalo Ortega.

También se exhibe “Artistas Abstractos Pedro Coronel” y “Abstracciones”, la primera a partir del acervo del artista desaparecido de Zacatecas y la segunda a partir de colecciones de museos de Nueva York, París, Cuenca y México.

Coronel fue un artista de su tiempo, conoció, discutió, convivió e intercambió obra plástica con prácticamente todos los artistas emergentes de la primera parte del siglo XX, de Max Ernst y Jean Cocteau, hasta Joan Miró y Pablo Ruíz Picasso. Sus preferencias estéticas están manifiestas en el acervo de su Museo en Santo Domingo, Zacatecas y la curaduría de Marisol Argüelles hace una presentación muy acertada no solo desde el punto de vista didáctico, sino también como una experiencia estética.

Y “Abstracciones” es una fiesta de colores, preguntas sin respuesta, trabajos que están ahí por obra y gracia del tiempo y los historiadores del arte. La curaduría de Sylvia Navarrete, plena de referencia a la Generación de la Ruptura, incluye trabajos de verdaderos íconos a la distancia  como Alberto Gironella, José Luis Cuevas, Francisco Corzas y Francisco Toledo; una revisión estupenda al arte de mediados del siglo XX que tiene una serie de propuestas superadas, pero que siguen inquietando a más de uno en el mundo de la plástica internacional.

Si va al MARCO no es nada recomendable comer en los restaurantes cercanos a la Macroplaza.


jose.reyna@milenio.com