Agenda Cultural

Festival “Lerdentino”

En su momento fue un gran festival cultural, el mejor que se ha visto hecho por laguneros, comenzó como un buen fin de semana en la Plazuela, el Parque y la Plaza Principal de Ciudad Lerdo, una forma diferente de pasar el “puente” del primero de mayo y terminó como un gran festival que se perdió en un terrenal a media edición. Algo sucedió y se desinfló el sueño del, así apodado por Rosario Castro como alcaldesa y apoyo de esta fiesta: el Lerdentino.


Un momento muy afortunado de la historia cultural en la región. Con el apoyo de estudiantes de artes de Guanajuato y artistas locales, se armó una estructura que llamó la atención de propios y extraños y que tuvo estaciones maravillosas en las esquina de la avenida Francisco Sarabia, entre el parque Victoria y  el reloj árabe de la plaza principal.


Rápidamente se volvió un referente cultural para toda La Laguna, artistas de talla internacional como Amaury Pérez, ensambles musicales de otros países, educación artística en los ejidos de ciudad Lerdo, la Francisco Cedillo Big Band en todo su esplendor… gorditas de horno en la rueda de prensa que anunció  la mayoría de edad que llegó abrupta y precipitadamente para comerse al mismo festival luego de varias decisiones erradas.
Algunos especialistas en esta materia de Festivales culturales recomiendan un crecimiento paulatino y autosustentable del mismo,  el de Lerdo no escuchó estas voces y se volvió una Feria donde el exceso terminó con la fiesta.


Se convirtió en un  referente cultural y de esparcimiento familiar para toda la región, la Plazuela Juárez y su escenario junto al monumento al Benemérito de las Américas, albergó a bandas, duetos, estudiantinas, el foro principal recibió a artistas de la talla de Amaury Pérez, los cardencheros estuvieron una  noche en la esquina de la Sarabia y la calle Guerrero… el público llegaba con tiempo para alcanzar sitio en la sillería del escenario del parque, o para escuchar a Natalia Riazanova en la capilla de San José .


Se contaba con foros para artistas internacionales, nacionales y locales, también para orquestas que se volvieron invitadas anuales, se vendía comida y globos, pero cuando se comercializó demasiado  dejó de ser familiar, sobre todo al terminar las presentaciones artísticas, eso fue un error.
Se había tratado de blindar para asegurar su permanencia, pero la política, los intereses comerciales de unos cuantos y el crecimiento desmedido del Festival, se fueron de las manos de los organizadores que terminaron con pena su última edición, le quedaron debiendo a artistas, coordinadores de talleres, auxiliares, proveedores.


Ahora solo queda el recuerdo del “Lerdentino”. Del Festival que creció demasiado rápido y que no se supo sostener como una alternativa lagunera.


angel.reyna@milenio.com