Agenda Cultural

Dirección Regional de Culturas Populares

La Dirección de Culturas Populares está de manteles largos y lo festeja trabajando. Los jóvenes investigadores, promotores y gestores culturales que ahora despachan de nuevo en Ciudad Lerdo, llegan al ejido, al pequeño poblado, al taller artesanal, con el mismo entusiasmo de hace casi 30 años, cuando Alfonso Flores abrió una pequeña oficina en la avenida Madero sur de la Ciudad Jardín y ellos iban a verlo y a ayudarlo con sus investigaciones, como Jesús Galván, Manuel González, los Pacos (González y Cázarez), o a platicar con él, como Jorge Méndez, mientras su fiel Malena les ofrecía desayuno, comida o cena, según la hora .
Ahí siguen Eloy, Luis, Martha, Guille, Marcela, Elena, Claudia… con su empeño, su tesón que a veces pareciera quijotesco, absurdo e inútil: rescatar, conservar, promover, valorar, el bien inmaterial de México, de Durango y Coahuila: los cardencheros, la danzas de la pluma y de caballitos, las cuadrillas…
Cuando celebran coloquios, conferencias, encuentros, le encargan a Don Martiniano, de Villa Juárez, las nazas como regalo, y las llenan con dulces regionales, con Viejitos de Lerdo y sonríen cuando alguien les dice que les ayudarán…
Así empezaron los profesores de la Agraria Antonio Narro y terminaron organizando el Encuentro Nacional de Herbolaria; otros dijeron en enero de este año, vamos a revivir los coloquios al Niño Dios y movieron a todo el ejido de Sapioriz, con los cardencheros por delante y luego alguien más dijo, va de nuevo y los presentaron el 2 de febrero para la celebración de la Candelaria.
Y cuando invitan a la Danza de la Pluma de La Loma, para que vengan al parque Victoria, todo el pueblo hace el viaje y un niño de tres años danza por delante de todos, con orgullo y emoción.
Son los jóvenes de Culturas Populares que tomaron la estafeta, los Gerardo Iván y Eloy, Chuy Galván que  termina asoleado, con su paliacate al cuello, baja de un camión donde viajaron músicos mexicaneros para tocar en la Plaza Principal de Ciudad Lerdo y sus compañeros acompañan a los muchachos de Sapioriz en el Taller de Cardenche, luego, cuando cae la tarde se reúnen para comer elotes tatemados y escuchan que otros cardencheros, los del cañón, se reunieron luego de mucho tiempo y volvieron a cantar juntos.
Ese es el trabajo de esta Unidad Regional de Culturas Populares;  encuentran,  escuchan a los viejos, graban, toman fotografías, ven los bailes, leen  los viejos cuadernos que tienen canciones ,  pastorelas ,  coloquios, se quedan en las comunidades del río Nazas, regalan lo que compran a los artesanos del río y sonríen sentados en el Parque,  es su cumpleaños, y están  en  su oficina que es la calle, el campo, el  ejido.


angel.reyna@milenio.com