Agenda Cultural

Cuidar las ciudades

Modernizar a cualquier costo, especular con la propiedad inmobiliaria, derrumbar todo lo que parezca viejo: el adobe y  el ladrillo primero. O cuidar el patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades de ladrillo. Milenio Laguna publicó un tema especial con la reflexión sobre el patrimonio artístico de ladrillo en el centro de Torreón y las demás ciudades comarcanas. Antes y después más personas han cuestionado la modernización que destruye todo y crea de forma acelerada, consumista, desconsiderada y sin conciencia alguna de lo que es el  patrimonio cultural de un pueblo.


La pregunta se extiende a ¿cómo proteger el patrimonio artístico si se desconoce? ¿cómo hacerlo si no hay una educación académica y familiar sobre lo que se tiene?


Por eso la importancia de actividades que parecieran pequeñas, pero que son la semilla de una toma de conciencia colectiva sobre la esencia de la ciudad, la identidad regional y el orgullo cultural.


Menciono algunos ejemplos, recientemente se celebró en Gómez Palacio, con el apoyo de la alcaldía del municipio, el Festival “Vive tu ciudad”. Destaco dos acciones de ese encuentro ciudadano, la charla y el recorrido en el sitio mismo de la casa  diseñada por Luis Barragán en los años 80 y que se ubica en la esquina de la calle Tamaulipas y la avenida Madero en la colonia Las Rosas y el festival cultural en el interior de la antigua fábrica “La Amistad”, de la calle Santiago Lavín, entre las avenidas Mina e Hidalgo, con la participación, entre otros, de la compañía infantil “Impulso Interno”. Otro ejemplo: los recorridos por el Torreón Decó que organizó este año el Museo Arocena como parte de una exposición sobre esta corriente artística que influyó en la construcción de las columnas monumentales y el estadio de la Revolución, el teatro Isauro  Martínez, el edificio Eléctrico y otras edificaciones de la región. Uno más, los recorridos por las calles de Ciudad Lerdo como jornada final del curso sobre Elementos de Arquitectura  Regional, organizados por la UAL y que terminaban en el restaurante Conchita,  en la esquina de la avenida Sarabia y calle López Rayón en la  Ciudad Jardín


La educación es la base de la toma de conciencia sobre el patrimonio  arquitectónico. Se pueden  acceder a la información histórica, pero es necesario acudir a los sitios, entrar en ellos, conocerlos, dialogar sobre su origen, su historia y su destino. Los artistas, entre ellos los arquitectos, si reciben durante su formación académica, información, pero también, vivencias, testimonios y viven la arquitectura de su tierra, aprenderán a defenderla porque  es parte de su riqueza cultural y, además, transmitirán a su entorno, ese cariño y fuerza de defensa para dar  continuidad a la historia de nuestra arquitectura regional.


angel.reyna@milenio.com