Agenda Cultural

Ciudad Jardín

El corazón mismo de una ciudad es el reflejo de lo que sus habitantes entienden por comunidad. Una vez vino la pintora polaca Basia Batorska a exponer al ITESM Laguna, antes lo había hecho en la Galería de Arte “El Granero”. Fue a comer nieve a la  plaza de Ciudad Lerdo, era un día entre semana, acababa de llover y la artista se sintió en una ciudad maravillosa, se quedó viendo el kiosko, la presidencia municipal y dijo que le gustaría regresar.


En otra ocasión fueron los integrantes del Ballet Folklórico de Yucatán quienes se maravillaron de ver una plaza tan provinciana, sencilla, bella , arbolada, en medio del semi desierto del norte de México.


Y hace unos días, una compañera de trabajo acompañó a su hermana  a una consulta médica en el centro de la Ciudad Jardín. Se quedó impresionada por la belleza actual de la  plaza principal .


Luis de Villa terminó el proyecto de cerrar tres de las calles que rodean a la plaza y el espacio se convirtió en peatonal. Se corrigió así el error de querer pasar a Lerdo como  pueblo mágico y el hecho de falsificar las fachadas no tuvo repercusión a  nivel nacional.


Ciudad Lerdo guarda la esencia de La Laguna, no solo por ser una ciudad antigua, en el  parámetro lagunero, sino porque ha sabido guardar un centro de la ciudad  con casas viejas, muchas de ellas abandonadas o mal renovadas, el ambiente de una ciudad pequeña con calles estrechas y el ritmo de vida tranquilo que caracterizó a la región todavía hace 30 años. Pero además ha mantenido un gusto  por la cultura , a pesar de los tiempos que vivimos, fue sede de un Festival Cultural de mayo, lleno de entusiasmo y calidad, el domingo anterior  recibió el espectáculo de La Guelaguetza, presencia dos desfiles patrios al año, disfruta de sus puestos de comida y bebidas refrescantes y cuenta con negocios antiguos que han sobrevivido a pesar de todo.


También ha sido presa de alteraciones irremediables en algunos de  sus edificios circundantes, pero de todos modos guarda ese sabor de Laguna tradicional que merece mejores tiempos.


La cultura en Lerdo es más que una anécdota, ahí está el primer busto a Pancho Villa, el reconocimiento al profesor José Santos Valdés en la plazuela Juárez, que es otro ejemplo de belleza provinciana y que muestra el monumento al padre y el de la madre está en el Parque Victoria, un verdadero oasis en el semidesierto.


Nieve, antiguas acequias que ya sin agua aguardan mejores días en calles como la Galeana, huertas que se han vuelto pequeñas, cada día más, barrios llenos de vida, calles que perdieron parte de su encanto, la Coahuila, por la modernidad, pero que todavía cautivan al visitante que también visita los viveros y se maravilla de la cultura popular que está en todas partes, ojalá que sobreviva al espíritu modernizador.


angel.reyna@milenio.com