Agenda Cultural

Capacidad de asombro

Salí de casa, crucé la calle y me encontré a María de Jesús, platicamos de su desaparecido esposo, el muralista Pablo O´Higgins, salimos juntos del recinto que alberga al mural de un Domingo por la tarde en la Alameda; luego caminé por la avenida Madero y fui parte de la multitud que dialogó en medio de la nieve artificial, con las esculturas de Jorge Marín en el Palacio de Iturbide y Los Modernos entraron a la plática cuando dejamos de tomar fotografías a los Palacios de Manuel Tolsá en Tacuba.

Vaya domingo de invierno, decidí dormir temprano porque la locura de Correo Mayor y del Carmen, el laboratorio de Teresa y los recuerdos de la primera imprenta de América me esperaban con ansia, querían estar primero en mi camino que la mejestuosidad de Fernando Romo y Soumaya que me abrumaron desde una cuadra antes, la capital del capital en México en una plática cosmopolita permanente plena de belleza y  modernidad.

Ahí pude ver a Vincent Van Gogh y Calude Monet, más vivos que nunca, llenos de color y de gusto por la fiesta que ve de frente a los inquilinos del Jumex, la modernidad y la ultra avanzada latinoamericana interrumpida solo por el hambre y la visita a Antara.

Alguien tocó mi hombro y me dijo que bajara del busCDMX, había que saludar a los brujos alucinados del Congo. Lo hicimos con gusto y de lejos pude saludar a O´Higgins, Tamayo y los demás amigos que estaban tras el paraguas del maestro Pedro Ramírez Vázquez que nos invitó a caminar por Reforma antes de que fuera tomada por Los Tigres del Norte.

Una jornada donde caminamos como entre las nubes, como si aún estuviéramos en la parte más alta de la Pirámide del Sol en Teotihuacan.

Y seguimos en las nubes , en la cuarta fila, al centro de la sillería, para ver Navidades en México con el Ballet Folclórico de Amalia Hernández en el Castillo de Chapultepec… el mensaje nacionalista que se asomó entre bastidores  como cierre de un sueño permanente que sacude a una ciudad bella, enorme, sorprendente donde envejecen los recintos de Ramírez Vázquez y resplandecen los nuevos iconos que reciben a los maestros de siempre, Joaquín Clausell, el doctor Atl, Diego Rivera, él nos invitó a la Casa Azul y fuimos para saludar a Frida… justo al cruzar la calle desperté al ver al Niño Jesús en su Epifanía , luego del saludo  nos pidió no perder la capacidad de asombro.


angel.reyna@milenio.com