Agenda Cultural

¿Cantidad o calidad?

Somos un país de apariencias. La burocracia gusta mostrar números al final de un periodo para que se vea el trabajo realizado. ¿Cuánto costó? ¿Cuántas actividades se realizaron?, pero no se analiza desde el estado, ni desde la ciudadanía, las repercusiones que esas actividades tendrán en la vida, en este caso, cultural del país. Conaculta hizo un recuento de su trabajo durante 2013 y dio cifras que impactan  en lo cuantitativo, pero ¿y la calidad de esas actividades? ¿la repercusión social?  Parece que no les interesa en lo absoluto. Tampoco a una de sus filiales: el INBA, que también ofreció datos espectaculares.
Pero estas , y otras instituciones públicas a nivel nacional , estatal y regional, hacen más trabajo que no se evalúa, no se cuantifica, se ve como una labor que se debe cumplir y no importa si rinde frutos o no:  la academia en la cultura, la tarea de los profesores de canto,  baile, dibujo o  actuación.
Conaculta reporta más de 540 actividades internacionales, la participación en 19 ferias y festivales, 113 actividades visuales y destaca las exposiciones de Frida y Diego en París, Francia ¿cómo beneficia a la cultura crítica de los mexicanos toda esa actividad? Eso no se califica públicamente.
En Torreón estamos a unos días del cambio de administración municipal, las nuevas autoridades tienen el reto histórico de que el  gobierno  vuelva a tener credibilidad, de que sea parte efectiva y afectiva del acontecer ciudadano. Es eso, o seguir con las mismas ocurrencias en políticas públicas culturales, los mismos desaciertos, números  y favoritismos, alianzas con intereses oscuros que no benefician en nada a la población.
La gente está cansada, herida, los barrios están de luto. La periferia de la ciudad, los ejidos, están tristes, no hay que celebrar al término de un ciclo.  Para los habitantes  comarcanos no importa si el INBA ofreció 15,000 actividades en 2013, según informó su titular Cristina García, a ellos les  importa el recuerdo de lo perdido, la ausencia de los seres queridos que ya no están, la marginación social, cultural y económica en que viven.
Son, de muchas formas, huérfanos de una guerra no declarada.
Uno de los retos de los que llegan es ofrecer una actividad cultural incluyente, solidaria, preocupada por el bienestar social, que trabaje porque las frases hechas de cohesión social, recomponer el tejido social y otras parecidas, sean realidad. El 1 de enero está a la vista, Torreón está a punto de incidir un nuevo rumbo cultural, educar en la cultura para tener dignidad y sanar las heridas –en lo posible- la apuesta es por una  educación en el quehacer cultural, crítica, objetiva, ciudadana, que ayude a que Torreón regrese a un estadio más humano… los niños quieren volver a sonreír mientras juegan en las calles y asisten a una actividad cultural en su escuela.  
El Ingeniero Miguel Ángel Riquelme y su equipo tienen la palabra. Apuesto por ellos.