Agenda Cultural

Camerata apostadora

La Camerata de Coahuila llega a sus 21 años con una actitud de madurez que se aplaude justo en el primer viernes de la temporada 2015: el Concierto de Año Nuevo, los artistas apuestan por la juventud y reflexionan sobre la importancia que tienen sus integrantes como profesores de música, formadores de niños y jóvenes en el noble arte de la música. Poco antes de iniciar un ensayo en el teatro Nazas, Ramón Shade, director artístico de la orquesta y Pedro Madero, vicepresidente del patronato de la Camerata compartieron sus inquietudes para este año donde ofrecerán una primera serie de estupendos conciertos con invitados de nivel internacional en la dirección y la ejecución y el resumen es elaborar un directorio de jóvenes laguneros por el mundo, agregar a los que se pueda a la orquesta y tocar la música de jóvenes compositores nacidos en este páramo.


Están en el camino y utilizan su GPS para localizar talentos regionales que han tenido que emigrar para estudiar y vivir de la música, en 2014 estuvo de nueva cuenta con la orquesta la pianista gomezpalatina Angélica Machuca Díaz que vive en Francia y tienen en la pantalla a jóvenes, como el cuarteto andaluz de guitarras formado por el lagunero Martín Madrigal en la UAdeC Saltillo.


Un éxito asegurado, apostar por los jóvenes no falla, además de ser un gesto noble de la Camerata, es comenzar el relevo generacional que tendrá que llegar algún día, que mejor que hacerlo con la visión creativa que forzarlo por las circunstancias que son irremediables. La llegada hace unos años del violinista Mauricio Vázquez, educado en Italia, de alguna forma inició este proceso que ahora toma forma y no tiene regreso.


Cada una de las acciones anunciadas, mas las que vendrán en 2015, son signo de una orquesta madura, que llega a su edad adulta en medio de tribulaciones naturales en una orquesta –véase con calma Ensayo de Orquesta, de Federico Fellini- que vive en el llano y a pesar de todo llegará el 19 de junio a sus 21 años de existencia ininterrumpida, algo desusual en este país y que pone sobre la mesa la carta más valiosa, la de la renovación no solo de su inmediatez en el escenario, sino del ambiente, del entorno cultural en la región.


Porque lo que sucede en la Camerata y en los conciertos en el teatro Nazas, repercute en el norte de México. Y muestra sus cartas sin falsas modestias o posiciones timoratas, Ramón Shade ha sido tajante, dijo “no vamos a tocar Mozart con batería”, e hizo bien, la música  clásica no necesita muletas comerciales para llegar a la gente y el público lagunero, a la larga, sabrá apreciar lo que este enero anunciaron los líderes de la Camerata: Apostamos por los jóvenes.


angel.reyna@milenio.com