Agenda Cultural

Becarios

En México no existe la cultura del apoyo para la cultura, provenientes de fondos diversos,  instituciones empresariales, fundaciones, o fondos personales. El artista se aventura por su cuenta y establece un cine club, un café bar, una galería de arte, un ballet, una compañía de danza contemporánea… o  pide apoyo para una actividad concreta, el montaje de una obra de teatro, un local y publicidad para una exposición de pinturas. Pero no se establece un proyecto a largo plazo, una especie de proyecto de vida, una institución que impulse al teatro de cámara con un Festival anual de teatro de Cámara, por ejemplo.


Se trabaja sobre un proyecto específico, a corto plazo. Lo mismo pasa con las becas, se busca una para un proyecto específico, el rescate de los tejidos de palma en las riveras del río Nazas, si se obtiene se trabaja sobre ello y luego se queda a medias el programa. No que se viva de las becas, pero sí se puede cambiar el esquema de estas acciones que son necesarios para el desarrollo de trabajos concretos.


Pueden existir grupos de trabajo con objetivos específicos, que no se pierdan en el debate de café. El país es nuevo en este tema, quien otorga la beca procura poco la continuidad en las propuestas presentadas y llevadas a cabo, son como fuegos artificiales, muy bellos pero se terminan en 10 minutos.


Algunas instituciones no gubernamentales están apoyando la celebración de talleres de capacitación para que otras asociaciones no gubernamentales busquen financiamientos a sus ideas y proponen posibilidades dentro y fuera de México.


Hay personas y colectivos de artistas y promotores culturales que viven de esta forma, consiguen una beca  y luego otra y una más. El peligro, como en todo, es la comodidad del recurso seguro.


Afortunadamente, la profesionalización de las instituciones que otorgan estos apoyos en el mundo, establece protocolos muy precisos que tratan de evitar, en lo posible, espejismos culturales y artísticos, propuestas que no tengan relación real con la propuesta que solicitó el apoyo.


El compromiso es de todas las partes involucradas, porque si la entidad pública solo apoya, sin exigir resultados probables de acuerdo a lo que se apoya, el promotor, gestor cultural y el artista se atienen a que es dinero fácil y ofrecen un resultado fácil.


Hay muchas ideas en el aire, gente  creativa que solicita apoyos con honestidad, objetividad en las propuestas y que, cuando recibe apoyos reales, trabaja duro para no solo cumplir, sino aportar algo positivo al tema y también vividores,  eternos becarios que venden espejitos por dinero seguro.


angel.reyna@milenio.com