Vertebral

Otra vez en las redes sociales, muchos volvieron a equivocarse

Durante la semana reportamos un accidente vehicular sobre la carretera Torreón - San Pedro. Un joven a exceso de velocidad, perdió el control de su vehículo cuando vio un dispositivo medidor de flujos, brincó el camellón central y se impactó de frente contra un coche compacto con una mujer y un bebé de año y medio a bordo, por fortuna no hubo pérdidas humanas a pesar de lo impactante de la escena.


Los comentarios en las redes iban desde: Qué hacía un cable a la mitad de la carretera elevado a 40 centímetros (válido), por qué no hay un muro de contención central para evitar que los autos “brinquen” el camellón, por qué no hay tránsitos... No hubo ninguno “Por qué el culpable del accidente iba tan rápido”, finalmente a 140 kilómetros por hora poco se puede hacer.


El caso estuvo lleno de irregularidades, se alteraron peritajes a favor de uno de los conductores, las compañías de seguros (como si fuera cosa nueva) no respondieron con la rapidez y eficacia que se requiere en estos casos, en fin, todo paró en eso, en trámites administrativos, “la cosa” cambia cuando alguien muere, ahí acaba todo, ya no hay marcha atrás para las familias.


Con la modificación en los hábitos delincuenciales de la Comarca Lagunera, a las autoridades (sobre todo a las locales) se les avecinan tiempos complicados, hace algunos años, los padres de familia evitaban que sus hijos se divirtieran en algún bar o restaurante por el temor (fundado por supuesto) de que los grupos armados llegaran al lugar y abrieran fuego entre los asistentes.


El panorama cambió con la incipiente calma que experimentamos en la región, ya los “chavos” comienzan a salir con más frecuencia, las familias poco a poco cobran confianza y está bien... Lo triste viene cuando las personas conducimos en estado de ebriedad.


Para los jóvenes puede sonar a lugar común, pero cuando una persona aborda un vehículo se está jugando la vida, nadie sabe si un “destrampado” vendrá a 140 kilómetros, brincará un camellón y estrellará su coche frente al nuestro, nadie sabe si un “gracioso y valentón” hincha guerrero deja una torre apilada de 10 vasos de cerveza al salir del estadio, sube al coche y choca a una familia que decidía cenar en “el malecón” de Senderos. Por eso es importante que autoridades y sociedad civil comencemos a cercar este problema que todavía no ha arrojado resultados funestos.


angel.carrillo@multimedios.com