Vertebral

De verdad, no entiendo al Instituto Nacional Electoral

Qué cantidad de recursos públicos erogamos los mexicanos para que el extinto Instituto Federal Electoral se renovara,  qué cantidad desembolsamos para convertirlo en el Instituto Nacional Electoral (INE)... Calcule usted.
Gastamos 17 dólares por voto cada vez que se presenta una elección en cualquier ámbito y región de este país, 17 dólares son  222.7 pesos, haga cuentas... La pregunta es para qué.  
El Instituto Nacional Electoral se desgarra las vestiduras insistiendo en que  garantizará comicios limpios y se ufana de ser un órgano incorruptible e inmaculado, en cada spot de televisión y radio lo reitera.. Aquí aplica el dicho “El elogio en boca propia es vituperio”.
La verdad no conozco ninguna instancia internacional que ubique al INE, como un parámetro o modelo a seguir, y al final del día el INE puede decir lo que le venga en gana, lo importante es economizar y optimizar recursos para evitar excesos y dispendios inútiles.
Hace algunos días, durante la transmisión del programa radiofónico Enlace y sin nada qué hacer durante un corte comercial escuché un spot del INE... En Náhuatl (y pensé): ¿De verdad es el único concepto que se les ocurrió a los consejeros para atraer el voto y pecar de incluyentes? Para empezar, cuántos indígenas escucharían el spot para animarse a votar, tomando en cuenta que los habitantes de estas comunidades, en ocasiones, no tienen ni para comer, mucho menos cuentan con un radio en sus viviendas.
Y no es precisamente culpa de los consejeros del INE, la sarta de disparates que se cometen, es responsabilidad de los legisladores que le otorgan facultades arcaicas y obsoletas.
Es una democracia hedionda disfrazada de blindaje electoral, así, con todas sus letras. Piden a los medios de comunicación conceptos específicos, tiempos exactos, como si de verdad al ciudadano común le “cayeran veintes” luego de ver y escuchar los aburridos y tristes anuncios de las bondades del INE en determinado horario.
El voto es un derecho que se adquirió para constituir la participación ciudadana y la imagen que maneja nuestro órgano electoral, dista mucho de cumplir ese cometido. Yo, por lo pronto, cada vez que veo o escucho un anuncio del Instituto, le cambio.


angel.carrillo@multimedios.com