Vertebral

La ‘solidaridad’ a la Ley de víctimas

Cuántas solicitudes de amparos recibieron jueces en la Comarca Lagunera, de trabajadores que se sintieron perjudicados con los ‘paros técnicos’ que empresas trasnacionales establecidas en la región, se vieron obligadas a ejecutar para garantizar su subsistencia. Que yo me haya enterado ninguno, los trabajadores laguneros fueron solidarios con los patrones, meditaron y decidieron bien... no iban a poner en riesgo su fuente laboral por un bache económico que, en un futuro cercano, habría de componerse. Ninguno encabezó ruedas de prensa, ninguno hizo manifestaciones, ni envió misivas al gobernador. Para 2008, empresas como Cooper, Montiac y Linamar, entre otras, desarrollaron esquemas que denominaron ‘paros técnicos’ para evitar despidos masivos o el cierre definitivo de las plantas. Esos ‘paros’ se efectuaron regularmente a mitad y a fin de año por la disminución de las ventas, esta práctica se dio en distintas ramas de la producción. Para esos años, la industria automotriz mundial registró una caída en sus exportaciones debido a la contracción de sus mercados los Estados Unidos y Europa. Hoy a unos pasos de la salida al clima de violencia que azotó a la Comarca, algunos empresarios laguneros “enseñan los dientes” y coinciden en que no van a pagar sueldos a trabajadores desaparecidos. Este grupo de empresarios radicalizó el tema: “Por qué vamos a pagar los sueldos a las familias de trabajadores que hayan sido privados de la libertad”. Si bien es cierto el gobierno tiene la obligación de proporcionar seguridad a la sociedad, pero con el embate de violencia que ha sufrido el país en los últimos seis años, todos (medios de comunicación, sociedad civil, empresarios y el propio gobierno) estamos llamados a aportar esfuerzos para consolidar el clima de bienestar, ninguno por sí solo puede.La ley de víctimas tiene momentos de oportunidad, es decir, es completamente perfectible, pero en lo general protege los derechos fundamentales del trabajador, el patrón y sus familias. No me queda claro el desánimo de los empresarios, ya que no existen casos fehacientes que nos proporcionen un determinado antecedente funesto, en otras palabras, ninguna empresa ha ido a la quiebra por pagar el sueldo de un trabajador desaparecido, en todo caso habría más expedientes de empresarios que han dejado en la indefensión a sus familias a causa de la incertidumbre legal. 



angel.carrillo@multimedios.com