Vertebral

La soberbia es mi pecado favorito

Esta semana conocimos el caso de un asilo (Casa de Bendición Jireh), un lugar que brinda atención a más de 20 ancianos en situación vulnerable, algunos de ellos padecen enfermedades mentales, condición que agrava todavía más la historia. 

La iniciadora de este proyecto, Blanca Estela Ayala Jacobo enfrenta un problema legal serio. Resulta que en 1997 un “buen samaritano” donó a la iglesia mormona (o al menos, el espíritu era ese) una propiedad ubicada en la colonia Ampliación Santa Rosa de Gómez Palacio. 

El donador del inmueble murió años después y su hija, Modesta de Alba Murillo decidió cobrar una renta que escalaría (al pasar los años) de los mil 500, a los cuatro mil pesos. Cuenta Blanca Estela que en un inicio, el pago de la renta (a pesar de que el lugar ya había sido donado) no representaba gran problema, sin embargo y conforme avanzó el tiempo, ya no pudo cubrir los costos del alquiler. Esto motivaría que dejara pagar y que la hija del donante la demandara y le exigiera el desalojo inmediato de la propiedad, además de un monto de 40 mil pesos por los inconvenientes que esto le hubiera causado. 

Blanca Estela Ayala encontró otro lugar al que trasladó el asilo y sus servicios. Narra la periodista Ethel Arredondo que el sitio actual opera gracias a la caridad de varias instituciones, tienen lo mínimo necesario, con esto quiero apuntar que las condiciones en las que se encuentran los más de veinte ancianos alcanzan la miseria y la ignominia. Con solamente un ventilador y los sofocantes 40 grados que hemos alcanzado en lo que va del mes de junio, el olor a orines (ya que no hay pañales para los viejos), algunas sillas de ruedas en mal estado y la comida que cada vez escasea más, los “viejitos” pasan sus días con el temor de ser “echados” y embargados nuevamente. 

De los capitales, la soberbia es mi pecado favorito. Se trata de una experiencia que se puede aprovechar en muchos aspectos. Poco tiene que ver con el hecho de sentirse superior a los demás, de ver por debajo del hombro al otro… La soberbia (al menos aplicada en mi) tiene que ver con la libertad, con la independencia, con la resistencia al yugo, con no necesitar a nadie para lograr un objetivo y además, alardearlo (ahí está el disgusto ante los ojos de Dios). 

Había pasado poco tiempo desde que transmitimos el caso del asilo y la ayuda comenzó a llegar: Primeo los 40 mil pesos que necesita Blanca Estela por la demanda de impago, un funcionario municipal de Torreón y un abogado quienes prefirieron guardar el anonimato, además de los directores del Ayuntamiento de Gómez Palacio y trabajadores del SNTE sección 35 completaron la cantidad. Y en MAYÚSCULAS, la aportación en especie de cientos de laguneros que llegaron hasta Multimedios con bolsas de pañales, alimentos no perecederos, ropa de cama, artículos de limpieza y aseo personal. 

Quién necesita más, no hay “Modestas”, injusticias, situaciones desafortunadas que soporten un valor tan poderoso y trascendental para los hombres… La solidaridad, a todos ustedes y a nombre de los ancianos de la Casa de Bendición Jireh… Muchas gracias, ahí está la deliciosa soberbia. 


angel.carrillo@multimedios.com