Vertebral

La responsabilidad que nos toca

Acabo de escuchar un promocional de INE en la radio... Ahora si se excedieron... Habla un “viejito” haciendo una analogía barata: “Vender el voto es como vender una pierna, un ojo o un riñón”... ¿Es en serio? De verdad un órgano que recibe un presupuesto de millones de pesos hizo una campaña que promociona el voto tan mediocre y “mamona”... Y sí, sí lo hizo.

La verdad, la venta de un voto no se asemeja con el tráfico de un órgano, posiblemente la venta o donación de alguna parte del cuerpo humano beneficie a otros, pero definitivamente no tiene punto de comparación con la venta de un voto, el tema electoral está tan devaluado que el hecho de que llegue un candidato u otro resulta lo mismo, más si figuras como José Luis Dovalina Romero está en una lista como candidato plurinominal  del partido Movimiento Ciudadano, un hombre que ha dedicado su vida a la grilla política y a satisfacer a su jefe, el siempre resentido Raúl Sifuentes y no necesariamente esta situación signifique que Dovalina vaya a llegar a San Lázaro, pero con el hecho de siquiera pensarlo, genera escalofrío. 

El sábado, durante la transmisión del programa Cambios, dialogamos con los periodistas Diana Torres, de Grupo Radio Estereo Mayrán, Luis Guillermo Hernández, el académico Edgar Salinas y un político lagunero, Don Heriberto Ramos Salas, hablamos del inicio del proceso electoral y de lo gris de los candidatos, de los principales contendientes PRI y PAN, y de la chiquillada... Las campañas electorales nos cuestan mucho a los mexicanos, particularmente las “huérfanas” como éstas... Las que no están acompañadas de la elección de un gobernador o de un alcalde... Alguien en la mesa nos hizo conscientes de que las elecciones para renovar los congresos, deberían ser las más importantes, ya que las decisiones de estos hombres y mujeres, nos afectan directamente, en ellos recae el costo de la vida en México, con la Reforma Energética (gas, energía eléctrica, gasolina), La Reforma Laboral y Hacendaria (las condiciones y garantías de fuentes de empleo, los pagos de impuestos sobre la producción), en fin. Por eso, el Instituto Nacional Electoral no debería “satanizar” a quien “vende un ojo o un riñón” o a quien simplemente no le da la gana ir a votar, a mi en lo particular me ha ido mal con los diputados.

Al finalizar este mes de abril, debo reportar ante Hacienda el pago de mis impuestos, debo pagar por gastos que no pude comprobar, y eso no es lo que indigna, lo que verdaderamente indigna son los cientos de miles de ciudadanos que no pagan impuestos, aquellos a los que el Servicio de Administración Tributaria no ha podido llegar, hoy los diputados me han hecho “el gran favor” de construir una ley electoral que impide desarrollar adecuadamente mi trabajo (y eso que en México está garantizado el derecho a la libertad de expresión)... Efectivamente el “voto” es un facultad y una obligación que nos asiste, como también nos asiste en derecho de no hacerlo si no se nos da la gana... Cada quién asumiríamos la responsabilidad que nos toca... 


angel.carrillo@multimedios.com