Vertebral

Qué nos queda de la experiencia

El martes en la madrugada, Héctor Gerardo López Flores fue por su esposa Elizabeth a su trabajo… Ella sale de madrugada y labora en una farmacia. La familia López Flores (para completar los gastos) vive de un pequeño “café internet” y de la venta de dulces. 

Tienen dos hijos: Uno de 15 años y una niña de apenas nueve. Al salir de la casa, Geraldine le pidió a Héctor que si podía acompañarlo a buscar a su mamá a la farmacia, Héctor accedió. 

A bordo de una motocicleta, padre e hija llegaron hasta el lugar, Elizabeth subió al vehículo. Cuando regresaban, un conductor (al parecer en estado de ebriedad) los atropelló para después huir a bordo de su camioneta negra, la niña de nueve años murió camino al hospital y la pareja quedó malherida, el viacrucis comenzó, justo ahí. 

La Cruz Roja es una institución que brinda primeros auxilios, es decir, atiende la emergencia y eventualmente canaliza a los pacientes con un mal “cuadro” a hospitales de la región (según la decisión y posibilidades económicas de la familia).

En un primer momento los trasladaron (a horas de la madrugada) a la Clínica 16 del IMSS. Ahí los recibieron, sin embargo ninguno de los dos estaba afiliado al Seguro Social (a pesar de que Elizabeth tenía tres meses trabajando en la farmacia). Al parecer, el director de la Clínica 16 negó la atención a los heridos argumentando una serie de estatutos que se antojan lógicos, plasmados en un reglamento y perfectamente válidos. Nos enteramos del caso y de inmediato nos comunicamos con el Diputado local Shamir Fernández, quien hace algún tiempo presentó una iniciativa en el Congreso del Estado para que todos, sin distinción, pudiéramos ser atendidos en los hospitales de la región (en caso de extrema emergencia) aún y sin contar con seguridad social. Shamir, envió a sus colaboradores para comenzar a realizar los trámites y que los apoyaran de inmediato. 

Por fortuna, la pareja está recuperándose luego de la intervención del alcalde Miguel Riquelme, su esposa y Shamir Fernández.  ¿Qué nos queda de la experiencia? Lo primero tiene que ver con la responsabilidad que tienen los patrones en el otorgamiento de beneficios sociales garantizados en la Constitución Mexicana, la farmacia en la que Elizabeth trabajaba no le había proporcionado este paquete de prestaciones a pesar de que tenía tres meses prestando sus servicios ahí.

Lo segundo es la reacción del personal de las instituciones de salud, entiendo que siguen un protocolo, entiendo que hay ciertos requisitos para poder acceder a los servicios de salud, pero (lo dije el jueves pasado durante la transmisión del Telediario Matutino), qué los médicos no están obligados a preservar la vida y la salud de los pacientes a toda costa, incluso está consignado en el juramento de Hipócrates que realizan al finalizar sus estudios. Y lo tercero y más importante, me da gusto que a pesar de todos los obstáculos, hay ciudadanos (con poder o no, con cargo público o no, que pertenecen a un partido político o no) que vibran ante el dolor ajeno, a ellos muchas gracias. 



angel.carrillo@multimedios.com