Vertebral

El nuevo Tatamandón

El peor enemigo de los que estamos expuestos a la opinión pública, somos nosotros mismos, nuestros dichos, nuestras aseveraciones y nuestra (correcta o equivocada) manera de pensar, nos convertimos en nuestro más despiadado verdugo.

Recién me enteré de los nombramientos que el alcalde de Torreón, Miguel Riquelme dio a ciertos personajes para que se integraran a su equipo de trabajo. Debo confesar que ya sabía de uno en particular, el de Eduardo Holguín, quien colabora para este medio de comunicación desde hace algunos años. Sus columnas son ácidas, instigadoras, sus artículos ven la política desde la trinchera empresarial, no solamente reflejan la posición ideológica del autor, sino que aportan datos y números que son fundamentales para ubicar ciertos enfoques periodísticos y determinados juicios.

Ahora el buen Holguín (a quien respeto profundamente) se unirá al clan de los “Tatamandones” aquellos a los que fiscalizó en ciertos momentos, ahora Holguín probará (ya lo hizo en el pasado como Secretario de Desarrollo Económico de Oaxaca) las mieles y hieles de la función pública, estará facultado para poner en marcha y materializar sus dichos y “piensos”, tendrá a su cargo, nada más y nada menos, que el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), organismo que se encargará de trazar los destinos de la ciudad en materia social, económica y cultural en el corto, mediano y largo plazo. Una de sus funciones, la más complicada creo, será la de conjuntar todas esas visiones que tenemos de un municipio modelo, porque seamos sinceros, la visión de Eduardo Holguín de un Torreón exitoso, no es necesariamente la mía, o la suya, o la de los empresarios, políticos, intelectuales, jóvenes o adultos, ahí estará la magia, en el delicado y neurálgico punto de convergencia.

Sin embargo creo que Holguín es un hombre astuto, un hombre con mucha experiencia, que sabe pararse ante cualquier público y lo más importante, sabe hablarse “de tú” con los números que rigen el mundo económico, los indicadores que podrían llevarnos al desarrollo.

Ahora es importante que el nuevo “Tatamandón” (Holguín), nos presente las metas que habrá de alcanzar el instituto a su cargo  y los tiempos en los que se tienen que cumplir. Enhorabuena Eduardo.

angel.carrillo@multimedios.com