Vertebral

Los niños descalzos

Me habían advertido antes que eran niños “de pocas palabras” y literalmente fue así. Les pude sacar un par de respuestas y la verdad me quedé con hambre de saber más.


Quería saber qué comían, a qué olía su pueblo enclavado en la sierra oaxaqueña, qué música se escuchaba en el rancho, cómo era llevar clases bilingües, qué sentían al andar descalzos, cuáles eran sus metas, cómo se llamaban sus hermanos y sus padres, cómo se divertían ellos, los jóvenes y los adultos, cómo era el clima del lugar en el que viven, qué celebraban, a qué edad pensaban casarse, quién los entrenaba, quiénes son sus cantantes preferidos y por qué, qué opinan de su gobierno, qué opinan del gobierno de Enrique Peña Nieto, cómo le hacen en sus comunidades para establecer un gobierno, qué piensan de nosotros en el resto del país, a qué edad comenzaron a jugar y por qué, quién los invitó al equipo, cómo se sienten al llegar a otro país, qué les pareció Argentina y Estados Unidos, realmente les gusta el basquetbol o simplemente representa la única “otra” alternativa, su postura en torno a la violencia, a la del narco y a la forma en la que se resuelven los problemas políticos en sus pueblos.


Desafortunadamente no pude sacarles mucho, son (efectivamente) pequeños introvertidos, cohibidos. Pude platicar con Elsa, Lorena, Oswaldo y Casimiro, este último me contó que lo habían escogido porque los pusieron a jugar a él y a sus compañeros del salón y de ahí seleccionaron a los mejores. Casimiro recordó que sus padres se pusieron contentos y eso motivó a sus hermanos a que quisieran pertenecer a la selección de basquetbol de la escuela.
Gran parte de la comunidad anda descalza debido a dos factores: El principal tiene que ver con que no hay dinero para comprar zapatos, a lo mucho “chanclas” y el otro es el cultural, la gente no usa calzado y hace sus labores “a pata pelona”.


Elsa, otra de las Triquis llegó medio adormilada al estudio de Telediario, ataviada con un huipil característico de la región, batalló para hablar español por eso, en su dialecto, dijo que normalmente le gustaba comer Quelite (en el sur, el quelite es un platillo hecho a base de diferentes hierbas silvestres), salsa y tortillas de maíz que su madre hace a diario. Le pregunté cuál era su jugador de basquetbol favorito y la chiquilla no supo qué contestar, Alfredo Martínez uno de los entrenadores salió al quite e informó que los niños no tenían acceso a medios de comunicación (por aquello de admirar a algún personaje a través de la televisión). Me quedo con la increíble humildad con la que habló Adriana (la entrenadora de la selección femenil): No nos dan ningún apoyo del gobierno (sin zancadilla), hacemos nuestros viajes con donativos que recibimos de la gente que va a verlos jugar. Habla de un proyecto genuino y valiente.
Entre líneas: No necesitamos al gobierno para alcanzar nuestros sueños... descalzos.


angel.carrillo@multimedios.com