Vertebral

De lo micro a lo macro

Venía de la ciudad de Monterrey la semana pasada... Pasé por Matamoros antes de entrar a Torreón y vi el grave problema que hay entre ambas ciudades: La disparidad. A pesar de que Matamoros y los otros municipios “satélite” de Torreón se caracterizan por su potente desarrollo agropecuario, el concepto no se ha traducido en riqueza... Y qué digo riqueza, ni siquiera mínimamente en una denominación de origen.

Hay pobreza, falta de recursos y servicios públicos ante la complacencia de las autoridades municipales.  Algunos alcaldes de Matamoros han pasado a la historia, más que por buen desempeño al frente de las distintas administraciones, por los escándalos y desfalcos a las finanzas públicas. 

Habrá qué recordar a Felipe Medina Cervantes, ex alcalde de Matamoros y a su hermano Javier Medina, que fueron acusados hace algunos años por el delito peculado cometido en agravio de la Hacienda Pública Municipal. En ese entonces, a los hermanos Medina se les acusaba por un desfalco financiero de más o menos 600 mil pesos. 

Matamoros no es precisamente una ciudad que se distinga por poseer niveles de vida aceptables, al contrario, la severa crisis del agro mexicano ha golpeado particularmente aquella zona... Simplemente este año, cientos de pequeños productores de melón se vieron en la necesidad de vender, empeñar, malbaratar (y en el peor de los casos) destruir sus cosechas debido a un añejo problema de “coyotaje” que se presenta en esa ciudad, cuando el ahora expriista e independiente Noé Garza tenía la Secretaría de Agricultura en las manos. 

El dos veces alcalde Raúl Onofre es un hombre experimentado, es un hombre con tradición política en aquel municipio lagunero, sin embargo ni esas cualidades le han bastado para sacar del letargo a su ciudad, al margen de los escasos esfuerzos por dotar de los más elementales servicios públicos, los ciudadanos perciben cansancio, hartazgo y poco interés y entusiasmo por sacar “el barco a flote” por parte del presidente Onofre Contreras. 

De eso hablan los funcionarios municipales cercanos a él, dicen que se trata de un segundo periodo que poco le hizo gracia, dicen que está cansado y que el ímpetu, simplemente se ha ido. 

Desafortunadamente quedan algunos años para que el alcalde concluya el periodo gubernamental y los jóvenes matamorenses que pudieran levantar la mano para la alcaldía (como Juan Carlos Ayup) están concentrados en vuelos más altos. 

Matamoros por ser una ciudad pequeña, no representa atractivo político para los aspirantes, pero se equivocan, existen casos definitivamente virtuosos (como el de la Villa de Santiago en Nuevo León), que proveen de un espacio de remanso para el ajetreo de la zona metropolitana de Monterrey.

Ahí sus representantes sociales buscaron, primero, sacar adelante el encargo (micro), para después centrarse en proyectos futuros (macro). 


angel.carrillo@multimedios.com