Vertebral

En esa mesa había 400 años de odio

Me gustaría saber si los comensales de La Majada se sintieron cómodos con el ambiente que vivieron ayer durante el desayuno, y no por el menú (que es delicioso) o por las instalaciones, sino por aquella mesa en la que, “bajita la mano”, se acumulaban 400 años de odio. Liderazgos del PAN citaron a los medios de comunicación para “sacarse la foto” de la unidad (no ha sido la primera vez, por cierto) y así demostrarnos todo lo que se quieren y todo lo que se respetan, tanto, que hasta se sientan en una mesa para compartir el pan y la sal. Lo anterior fue ratificado por el actual legislador federal y “poder tras el trono” del PAN en Coahuila, Guillermo Anaya: “A pesar de los conflictos internos, estamos aquí, unidos en apoyo a nuestros candidatos”. Entre ellos no hablaron, todos se dedicaron a exponer sus puntos de vista en torno a la elección, pidieron la intervención de las fuerzas de seguridad para garantizar comicios limpios, ninguno hizo bromas. Zermeño y Luis Fernando no voltearon a verse las caras, se notaban incómodos, el momento recrudeció cuando alguna reportera preguntó a Zermeño: “Y qué hay que hacer mañana”, el ex embajador respondió: “ Pues ir a votar”. Seguramente la reportera incitaba a Zermeño a que se “aventara un speech” de los de aquellos, pues no, se limitó a invitar tajantemente al voto. Se rumoran rompimientos entre Luis Fernando, Guillermo y Marcelo Torres, también el descontento del resto del grupo por la “pluri” de Chuy de León... De que hay viejos rencores, los hay. En la foto (de derecha a izquierda): Luis Fernando Salazar, Jesús de León, José Ángel Pérez, Miguel Batarse, Jorge Zermeño, Marcelo Torres y Anaya Llamas... El gran ausente fue el líder del partido en Coahuila, Bernardo González. Por ser este municipio, uno de los “nidos” de lumbreras panistas, González Morales estaría obligado a sentarse en esa mesa, no acudió. Posiblemente no lo hizo por no ser de todas las simpatías de los ahí presentes, al menos no de José Ángel Pérez, ni de Jorge Zermeño. Desde las entrañas del partido se levantan voces de descontento, unos dicen que Bernardo González ha tenido una participación ramplona al frente del PAN en el estado, otros dicen que responde a la voz de un amo (a la de Guillermo Anaya y a la de nadie más), pero lejos de la crítica insana, habrá que medirlo en terrenos prácticos: La desbandada de jóvenes panistas  (encabezada por el sobrino de Anaya, Fernando Macías) en medio del proceso electoral, no es peccata minuta, se trata de un revés del que los panistas tendrán que recuperarse, no será sencillo.  



angel.carrillo@multimedios.com